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sábado, 27 de abril de 2013

LA CAUSA Y LAS CONSECUENCIAS

                            THE MASTER                    Por Leo Chubelich

Vi " The Master ", la última película de Paul Thomas Anderson, que se ha vuelto un tanto inaprehensible para el espectador promedio desde los tiempos de " Petróleo sangriento ". Antes y durante, " Magnolia " era un drama coral con mucho de tracto de autoayuda y exposición de " verdades trascendentes sobre el estado del mundo ", muy en la línea de Iñarritu pero sin tanto cretinismo, y " Embriagado de amor " era más sanguínea en la puesta en escena de las taras de sus personajes. " The Master " está, como bien la definió Jaime Pena, en la frontera de la atonalidad. Anderson se mueve en una puesta en escena fría, cerebral, intensa pero nada cálida ( las actuaciones siempre están en la experiencia limítrofe del desborde, pero también de la planificación de laboratorio, lo cual conspira en gran parte de sus tramos ), para contar la historia de un marino de la Segunda Guerra Mundial ( un perturbado Joaquin Phoenix ) abducido como asistente de un predicador - o charlatán - , líder de un clan cientificista llamado " la Causa " e interpretado por Phillip Seymour Hoffman. Hay una idea de la familia, piedra angular y basal del culto, que atemoriza a puro distanciamiento afectivo y pulsiones reprimidas, como se evidencia en el personaje ambicioso e insidioso de Amy Adams, esposa del líder del culto. " The Master " nunca da a entender que el culto al que adscribe sea per se nocivo, pero se la juega por una perturbación que parece inducida por las enseñanzas metódicas y repetidas de su líder. Para el espectador resulta evidente que la Causa es la ficcionalización de la iglesia de la cientología, cuyo líder L. Ron Hubbard  fundó en base al desprendimiento de su libro " Dianética: la ciencia moderna de la salud mental ". Ambas sectas interrogan violentamente a sus potenciales conversos para instarlos a revivir acontecimientos traumáticos de sus vidas pasadas, para que puedan sanear sus almas de elementos tóxicos. Lo que la cientología denomina " auditoría ", la Causa " procesamiento " y el mundo exterior " lavado de cerebro ", en el film se transforma en una serie de repeticiones torturantes que marcan la pauta de una tensión insoportable en manos de Anderson. " The Master " interpela y expulsa. Interpela a través de la idea de que " la religión con sangre entra ", en las vicisitudes de una historia que revela los malestares de la sociedad estadounidense ( en este caso, nuevamente focalizados en el sur profundo del país ) siempre en la permanente búsqueda de la sanación milagrosa, y en la omnipresencia del alcohol como motor de pulsiones, pasiones, latencias y violencias. El método empleado por el líder místico tampoco es claro, y en sus vaguedades desconcertantes que involucran sueños, represiones, rudimentos psicoanalíticos, vidas pasadas y salvajes tratamientos no existe garantía comprensiva. Película que dice más desde las imágenes que desde las palabras, como lo sostienen la calidad del encuadre y la luz, prodigios técnicos logrados gracias al formato de 70 milímetros que tanto apasiona a Anderson ( al respecto, hay algo de hipnótico y libérrimo en ese paseo en moto por el desierto ), y que es reveladora de la orfandad a la que conlleva renunciar a un culto que pauta absolutamente todo libre albedrío desde su fundamentalismo. La soledad final de Freddie, el personaje de Joaquin Phoenix, marca el distanciamiento para con " La Causa ", rendido ante la utopía de la lealtad absoluta. Un precio emocional demasiado alto para quien terminará engendrando nuevas dudas y asperezas a las ya existentes antes de la alineación al culto que supuestamente reencauzaría su vida.

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miércoles, 20 de marzo de 2013

EN PRIMERA CLASE

                                               FLIGHT                       Por Marcos Navarro
  
"El látigo" Whitaker (Denzel Washington), un experimentado piloto y capitán de una aerolínea, después de una noche de sexo, mucho alcohol y poco sueño, tiene que pilotear una avión de pasajeros con destino a Atlanta, además de lo ya mencionado, por la mañana, Whitaker consume cocaina para contrarrestar los efectos de la resaca. Una mala jugada del destino, lo posiciona en un jumbo que tiene un desperfecto mecánico en su cola junto antes del aterrizaje. "El látigo" realiza una maniobra inusual que ningún otro piloto podria haber logrado, y salva 96 de las 102 vidas a bordo. Para la opinión pública es un héroe, no para los investigadores que ven en segundo plano la hazaña de Whitaker y se centran en la cantidad de alcohol en la sangre del piloto al momento del vuelo. A partir de ese momento el personaje de Denzel comienza una lucha por no ir a prisión, pero fundamentalemnte, una lucha despiadada contra el mismo y su grave adicción al alcohol.
 
 
¿Como analizar la película independientemente de la brutal interpretación de Washington? Sinceramente me resulta difícil, ya que, sin quitarle crédito a la dirección de Robert Zemeckis, la performance de Denzel es fundamental en el dramatismo de la historia. En defensa del director, se puede decir que pese a ser una drama con todas las letras, en ningún momento el film se torna tedioso o reiterativo. Solamente, a modo personal, me desagradó mucho el golpe bajo de una escena en el hospital donde estaba alojado Withaker, en una conversación entre el piloto, una hermosa adicta, y un moribundo enfermo de cáncer.
Para finalizar, como reza el encabezado de esta entrada, podemos decir que con Denzel; Siempre viajamos en primera clase. M. N.
 
 



lunes, 4 de febrero de 2013

Blackexploitation...

          DJANGO UNCHAINED         por Leo Chubelich

A esta altura hablar de la " legitimidad " de Tarantino ( cualquier cosa que ello sea ) es un expediente de cosa juzgada; también de los supuestos " pecados " cinematográficos que le atañen al director de Kill Bill: que es un practicante del " sampling ", que roba de un cine poco visto o escasamente referido, y así podríamos seguir ad aeternum puntualizando y discutiendo giladas. Como sea, el esteticismo del espectáculo y el regodeo en las citas de la cultura popular sostiene a las películas de Tarantino, y obliga a sus detractores a hablar desde un punto de vista que podría estimarse anacrónico. Mientras tanto, Quentin, tragando y escupiendo géneros, sigue pa' lante, reescribiendo la Historia ( como ocurría con el apoteósico final de Bastardos sin Gloria ) o emprendiéndola con este " homenaje y / o parodia " al Western Spaghetti. Y digo " homenaje y / o parodia " así, entre comillas, porque Dyango Unchained poco o nada tiene que ver con su predecesora dirigida por Sergio Corbucci y estelarizada por Franco Nero. Para ser honestos, de aquélla sólo quedan el leit motiv musical de nuestro Luisito Bacalov y la textura fotográfica deliberadamente envejecida y emulsionada para significar el paso del tiempo. Así las cosas, estamos en presencia de una apuesta distinta, empezando por su protagonista, un esclavo negro, que dos años antes de la Guerra de Secesión, es liberado de su condición por un cazarecompensas alemán, que a cambio de información fundamental acerca del paradero de tres fugitivos de la justicia, se convertirá en su mentor, enseñándole el trabajo sucio y acompañándolo, con rumbo al Sur profundo y esclavista de la América salvaje, en la difícil misión de rescatar a Broomhilda, la amada de Dyango en manos de un terrateniente algodonero, villano glamoroso y siniestro encarnado por el gran Leonardo Di Caprio. Dyango Unchained es un Western endiablado, feroz, donde la corporalidad brutal y lavelocidad de sus protagonistas, la violencia y la galería variopinta de sus criaturas son para Tarantino el detonador perfecto para la saturación de los materiales del cine. Una vez más, la forma ES el contenido, y en este punto Dyango se acerca silenciosa y pudorosamente al cine experimental. Es verdad que por momentos hay una comicidad ñoña ( los diálogos disparatados y atolondrados de la pandilla KKK de Don Johnson dan un poco de vergüenza ajena ), en la que el director, quizás culpógeno de tensar al máximo las miserias esclavistas del Sur, prefiere guarecerse para ablandar el peso de tanta carnicería ( o don Harvey Weinstein le haya dado un corporativo tironcito de orejas ), pero cuando pulsa los resortes de su cine renegrido, malicioso, de diálogos impensados para cualquier cineasta promedio ( la repugnante alocución de Di Caprio acerca de las distinciones entre el cráneo de un hombre blanco y el de un hombre negro harían sonrojar al mismísimo Lombroso ), la película gana alturas impredecibles.

Dyango Unchained incorpora una nota revolucionaria en su historia: mientras las demás películas que han tocado el pasado esclavista de los EEUU lo han hecho en el marco de ese punto de quiebre histórico/ político/ cultural que fue la conflagración secesionista entre Norte y Sur, el trabajo de Tarantino pone a su héroe justiciero, vengador de cuanto negro anónimo haya sido sometido a la flagrante obliteración genocida de esos años, en el centro de la escena, refundando ( otra vez ) la Historia de un país que nunca se atrevió, ideológica y cinematográficamente, a ir muy lejos en el tratamiento de sus miserias afligentes internas. Tarantino, muy a pesar de la crítica elitista, sigue haciendo historia ( aunque sea así, con " h " minúscula ). L. C.

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jueves, 6 de septiembre de 2012

PARA VER EN CASA

PROYECTO X
 
Una simpática comedia adolescente, solamente para ese público específico. "Proyecto X" en sus primeros 2o minutos es bastante aburrida y ordinaria, principalmente por ese estilo de falso decumental que comenzó con "El proyecto Blairwitch" y que hoy en dia ya no engaña a nadie, aunque después de ese tramo mejora un poco sin llegar a ser una gran cinta. Una historia mas que trillada de lo que parece ser la mas grande obsesión de los adolescentes Norteamericanos: Una fiesta privada con alcohol, mujeres desnudas y drogas. Si bien por ahi se dice que esta basada en hechos reales, me parece que han sido exagerados al momento de contar la historia. Es entretenida, principalmente al final de la película en el momento en que la acción se apodera de la historia. Si tienen menos de 30 años pueden verla tranquilos ya que la van a disfrutar mucho, mas allá de lo básico de la historia: Una fiesta que prometía ser tranquila se sale de control y toma proporciones épicas.
Para los que tuvieron la oportunidad de verla y la han disfrutado, la buena noticia es que la secuela no tarda en llegar, se estaría estrenando a mediados de 2014.
En las críticas de esta película van a encontrar a aquellos que la defenestran y otros que la aclaman; yo me quedo en el medio. M.N.

Elenco:
Thomas Mann, Oliver Cooper, Jonathan Daniel Brown, Kirby Bliss Blanton, Madison Patrello.

Director:
Nima Nourizadeh

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lunes, 3 de septiembre de 2012

MEDIO TORNILLO

            LOS 3 CHIFLADOS (THE THEEE STOOGES)        Por Leo Chubelich


Antes de que termine Los tres chiflados de los hermanos Farrelly, dos ursos, mezcla de Ryan Gosling con modelos de protector solar y que aducen ser los hermanos directores, alertan a los niños sobre los peligros de actuar como los lunáticos del film. Una sobreexplicación ridícula que, disfrazada de chanza, procura salir con elegancia del absurdo didáctico de que golpes, piquetes y correctivos con objetos contundentes son de mentira y a los efectos de la ficción con utilería. Cómo habrán cambiado los tiempos para incluir semejante coda! Película sí, juicios no: y la primera prueba irrefutable de que estamos en el miedoso y conservador siglo XXI.
Los hnos. Farrelly siempre se caracterizaron por dar protagonismo a personajes con discapacidades. La incorrección política no hacía más que validar a los freaks frente al mundo dejándonos a nosotros, los espectadores aparentemente " normales ", como los verdaderos freaks. Un mecanismo de inversión que tenía la sutileza de un dromedario en un bazar pero que era en extremo divertido.¿ No era acaso " Tonto y retonto" una relectura made in Farrelly deLos tres chiflados ? Sin embargo, la comedia americana ha recorrido un largo camino desde Judd Apatow para acá y ya no es posible el regodeo exclusivo en la memez, la estupidez " larger than life " para motorizar todo el humor, todo el diseño, todas las acciones, y de paso mostrarnos el estado de absurdo del mundo.
La versión 2012 de Moe, Larry y Curly reproduce el mismo musical inicial, igual estructura episódica, idéntica gráfica y tono desquiciado. Está todo; y tres protagonistas que son la mímesis perfecta de los originales ( tanto es así que aterra ver el catálogo de gestualidades y mohínes ). ¿ Es efectivo un humor que se volvió bronce hace cincuenta años ? La respuesta es si y no. En Los tres chiflados hay un orfanato católico y una batería de chistes cuyo blanco predilecto son los huérfanos ( malicia marca registrada de los Farrelly ), una monja llamada Mary Mengele ( Larry David vestido de mujer y más malhumorado que nunca ) que es la pesadilla de la institución, la amenaza de clausura del establecimiento a causa de sus dificultades económicas y abundante humor slapstick, conforme al modelo original, una vez que los orates salen al mundo real dispuestos a recolectar los 830.000 dólares para el salvataje del internado. ¿ Alcanza con lo mencionado ? No, porque el humor incorrecto y de demolición de los hnos. nunca llega a despegar del todo, afectado por un contrapeso que se aloja en el núcleo canónico de la ingenuidad de la serie original. Y porque Los tres chiflados siempre fueron estupendos en pequeñas dosis ( recordemos que cada episodio tenía una duración de 18 minutos ). Noventa minutos independizados de esa concisión pueden resultar una eternidad, aunque se agradece el hallazgo de considerar el elenco del reality Jersey Shore como los hijos bobos de Moe, Larry y Curly. Los tres chiflados es una declaración de amor hacia los míticos comediantes, puro homenaje hecho producto, y está bien. Me dirán ustedes, ¿ qué es lo que falta ? Pues, los hermanos Moe y Curly Howard, y su amigo Larry Fine. Nada más y nada menos. L.C.

TRAILER - LOS 3 CHIFLADOS 2012
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sábado, 25 de agosto de 2012

GENEALOGIA DE UNA CAPA

Por Leo Chubelich   


Al ingresar en la década del 80 los estándares creativos de Batman se mantenían en una media aceptable gracias a guionistas como Gerry Conway y Doug Moench y a dibujantes como Tom Mandrake, Gene Colan y Don Newton. Jason Todd era el nuevo Robin que reemplazaría a Dick Grayson. Sin embargo, todas esas modificaciones acercaban al personaje al "new look" de los 70: eran por lo general decisiones editoriales más que creativas, empresariales con prescindencia de aristas profesionales. Hacia 1985 se proyecta una revitalización que caería en manos de Frank Miller, artista promisorio que había dado muestras de talento en Daredevil, pero sobre todo en una serie que mezclaba samurais con temporalidades diversas y que recibía el nombre de Ronin.
El trabajo de Miller era considerado rupturista al basarse en una interrogación constante acerca de la cantidad mínima o máxima de texto y cuadritos por página, o los límites, permanentemente corridos, de la estilización literaria y visual soportable para los lectores. Su libertad se veía respaldada por los cambios experimentados en el mercado, el éxito del comic en Europa y la inserción de talentos europeos a través de la revista Heavy Metal. Todo ello llevó a formas más lujosas, mejor impresas y mejor pagas que el comic - book: aparecían los conceptos de "Novela Gráfica" y el formato "Prestige".
Miller decía: "Los buenos personajes de historieta trabajan como símbolos. Los mejores de ellos simbolizan algo que forma parte de la conciencia de cada uno de nosotros. Disfruto de los personajes que son abiertamente símbolos, que son de forma nítida e identificable lo que son. Considero a Batman como una de las dos figuras míticas que han surgido de los comic - books. Entre Superman y Batman uno encuentra definidas la luz y la oscuridad." Por aquel entonces y en lo concerniente a cierta "humanización" de los superhéroes propuesta por Marvel, declaró: "Hace más de veinte años Stan Lee trajo el teleteatro a la historieta. La gente ha llegado a ser en ella algo demasiado humano. Los superhéroes se han vuelto cada vez más ridículos cuanto más pegadas a la tierra se han vuelto sus vidas."
Así, "Dark Knight Returns" alumbró una compleja fórmula narrativa que tenía a un Bruce Wayne cincuentón, gastado, retirado, culpógeno y lleno de cicatrices del pasado, que reaparece como Batman en una Ciudad Gótica hiperviolenta y estragada, donde los medios masivos de comunicación someten al escrutinio público una óptica completamente distorsionada y corrida de los límites éticos.
La hipocrecía de un tejido social que "regenera criminales" lo enfrenta sucesivamente a Dos Caras y al Joker, puestos en libertad sin la menor conciencia del peligro. Mientras es vituperado por la televisión y las autoridades, Batman libra una guerra personal contra los nuevos criminales, una pandilla de salvajes punks que se dedica a alterar el orden público con una crueldad inusitada. Sin embargo, el enfrentamiento final es el más pavoroso. El Caballero Oscuro debe vérselas con un Superman convertido en agente gubernamental, un superhéroe inconsciente de la manipulación política de sus propios superpoderes. La aparente muerte de Batman en la contienda le permite tener las manos libres para regresar una vez más, pero esta vez desde un movimiento underground que, bajo su dirección, alumbre "un ejército para devolver el sentido a un mundo plagado de los peores criminales." El tono empleado por Miller era estupendo, ya que se apartaba del comic adulto en su sentido europeo (básicamente un incremento hiperatrofiado del elemento sexual, y gran despliegue visual en demérito del texto), construyendo un relato adulto por su densidad. En ese sentido supo aprovechar los aportes más sustanciosos del propio género, mezclándolos en una curiosa "ópera" fortalecida por su extraño dibujo de colores planos y trazado de sombras o rasgos satíricos. Asimismo, las grandes obsesiones de los 60 o 70 (la corrupción política, el arsenal nuclear, la ecología) aparecían de modo ambiguo, nada "progresista" y a la suspensión de la incredulidad emblemática del género adicionó suspensión del "facilismo ideológico." Todos estos elementos constitutivos, reseñados convenientemente, fueron incorporados por Nolan a su " The Dark Knight ", con mayores o menores ingerencias. De Miller se tomó esa concepción de parapolicial al margen de la institucionalidad, el "tolerancia cero" que "arregla" ahí donde la letra de la ley no tiene alcance oficial. Nolan fue sagaz al parir un entretenimiento reaccionario ideológicamente, pero al mismo tiempo seductor y cuestionador para el espectador promedio: un protagonista lunático, vengador anónimo y fascista, como "tabula unius capax." La idea de la derecha armada en tiempos de crisis para salvarnos el pellejo.
De Miller, Nolan aprendió el gigantismo trágico para insuflarle a su Batman un marco de absoluta inanidad institucional, un entorno de anarquía donde todo sistema de control disciplinario e idea de represión estatal son insuficientes. En "The Dark Knight", además de semejantes niveles de caos y paranoia, el director plantó a un Joker con elementos de otro comic clave en la década del 80 llamado "La broma asesina" y concebido por la dupla Alan Moore/ Brian Bolland. En la novela gráfica Batman reconocía finalmente su carácter de imagen especular del Joker y convenientemente de acuerdo a esa punta de lanza, Nolan hizo de héroe y villano figuras opuestas y complementarias, los dos psicópatas a un lado y otro de la raya y necesitados de la concurrencia del otro para la completud.  
En el último y reciente eslabón de la trilogía del cineasta inglés y llamado "The Dark Knight Rises" se refuerzan los elementos geopolíticos anteriormente citados (hay un estado de sitio en Gótica de completa anarquía, un verdadero estado de naturaleza del "todos contra todos" ) y se incorpora a un villano llamado Bane, que fue baluarte fundamental de la revolución implementada al Señor de la Noche en la década del 90. En efecto, el renovado auge del personaje, que se consolidó a través de una extensísima saga gestada por un verdadero seleccionado de artistas y que recibió sucesivamente los nombres de "Knightfall" y "Knightsend", desembocó en un evento disruptivo del universo del murciélago: la caída y la parálisis del héroe. Es decir, Bane quebraba física y psicológicamente al héroe, condenándolo a una silla de ruedas y haciéndolo desaparecer de la escena. Aquí y allá, Nolan tomó detalles precisos de la historieta y dió vida y alcance a un Bane fiero, determinado e impiadoso, constituido sabiamente a la manera del comic como perfecta némesis destructiva.
"The Dark Knight Rises" hizo que todas las ficciones fueran en espiral hacia el realismo. Con su terrorismo puertas adentro, sus fuentes energéticas saludables para el medio ambiente convertidas en taras explosivas, y sus villano carentes de humor y erigidos en heraldos del apocalipsis, Cristopher Nolan hizo del absurdo fundacional de un encapotado con orejitas de hule pura potencia cinematográfica. L.C.

martes, 21 de agosto de 2012

DIVAN NO, SILLON SI

   UN METODO PELIGROSO (A DANGEROUS METHOD)   Por Leo Chubelich

En David Cronenberg lo monstruoso siempre está adentro. Las abominaciones, lo viscoso, lo amorfo, es la materia dominante de las interioridades; y Cronenberg, con su conceptualismo quirúrgico, nos ha enseñado que el arte del sobrecogimiento metafísico yace en el interior y nunca debe buscarse por fuera. Ahora, el cineasta canadiense hace de la palabra un nuevo monstruo y del síntoma una nueva deformidad. Las palabras se repiten, se piensan, se critican. Las palabras son acciones, son políticas y son política, son determinantes. Y no se discuten sólo las ideas sino, y sobre todo, la forma que éstas adoptan en el lenguaje. "Un método peligroso", la última película de David Cronenberg, busca contar la reyerta ideológica entre dos popes del psicoanálisis (Sigmund Freud y Carl Jung, autoridad máxima y alumno descarriad) que sobrevendría en la ruptura del movimiento, allá a principios del siglo XX. A esa disensión científica (el rígido pragmatismo de Freud y su convicción de que todos los problemas tenían su origen en la sexualidad vs. la incorporación de terapias alternativas con fuerte anclaje en la metafísica por parte de Jung), el film suma otra capa dramática: el avatar íntimo que se gesta entre Freud, Jung y la paciente y posterior amante de este último: Sabina Spielrein.
Con los citados elementos, David Cronenberg hace una película fascinante, clásica, con una notable y orgánica utilización de la dualidad plano/ contraplano, y en la cual el triángulo antes citado (los extraordinarios Viggo Mortensen, Michael Fassbender y Keira Knightey) despliega una violencia cívica irresistible para tensar los límites de ese objeto de deseo ahistórico y demasiado cronenbergiano: la mente humana. Hay una curiosidad en una escena de los tramos finales en la que Freud le recomienda a Sabina Spielrein no vincularse con arios, destacando que al fin y al cabo ellos son judíos y evidenciando un inédito caso de discriminación inversa que anticipa lo que habría de suceder durante la Segunda Guerra Mundial. El director canadiense encuentra así en un film modal, austero en lo formal y de época, a un nuevo engendro terrorífico: el inconsciente. L.C.
TRAILER - UN METODO PELIGROSO
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sábado, 18 de agosto de 2012

12 AÑOS DESPUES...

           EL VENGADOR DEL FUTURO (TOTAL RECALL)      Por Leo Chubelich

En primer lugar, Paul Verhoeven es un realizador holandés que ha sabido dotar a sus ficciones de un cariz marcadamente político. Verhoeven siempre hizo películas violentas, pero la incidencia de esa violencia ha sido superada largamente por una metafórica política intensa. En su " El vengador del futuro ", basada en un relato del maestro de la ciencia ficción Philip Dick, había un subtexto fundamental: que la realidad podía ser un producto de la manipulación política y la revolución, en ese contexto de opresión y maquinación constantes, un arma cargada de futuro. En efecto, en aquella película de principios de la década del noventa, protagonizada por un tal Arnold Schwarzenegger, había un antihéroe llamada Quaid, un laburante anónimo que acudía a una empresa de entretenimientos llamada " Rekall ", especialista en implantar recuerdos, vivencias, que le permitieran a sus clientes vivir las vidas que sólo habían soñado. Quaid quería probar las peripecias de un agente secreto, pero la prestación terminaba disparando algo dormido en su cerebro que ponía de manifiesto que en verdad era ese agente, engranaje de una sórdida y compleja trama interplanetaria. Precisamente, en esa experiencia limítrofe entre realidad y ficción, vigilia y sueño, se jugaba, a puro vértigo, su parada " El vengador del futuro - versión 90 ".

Ahora llega a los cines esta flamante remake capitaneada por Len Wiseman (responsable de la saga Underworld y la última Duro de matar) y protagonizada por Colin Farrell, que no hace más que reescribir la historia con los codos, borrando todo lo bueno de su predecesora. He leído por ahí que la tecnología actual mejoró ostensiblemente el nivel gráfico de la acción y no concuerdo. Todo está filmado...
con ese vértigo enfermo de gigantismo que desdeña la información contextual (no se advierte de dónde vienen y hacia dónde van sus protagonistas) y la canchereada CGI es tan bombástica que, en vez de privilegiar la experiencia inmersiva, termina transformando al conjunto en una berretada hi-tech, y así, amigas y amigos, más es menos, como lo demuestran los contundentes en su materialidad FX de la primera entrega. También es dable destacar que todo costado político, incluido en la obra de Verhoeven, apuntalado por la omnipresencia perturbadora de un estado militarizado, ha sido reducido a un inexpresivo Farrell dedicado a correr hacia ninguna parte, tironeado por un guión que se limita a aumentar exponencialmente las correrías de victimarios/ víctimas, y a darle a todo el asunto estética de videogame. Y como para videojuegos ya tenemos a los desarrolladores del mundo unidos, propongo cineastas para estas adaptaciones. Cineastas como Paul Verhoeven y no como Len Wiseman. L.C.
TRAILER - TOTAL RECALL (2012)
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