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miércoles, 20 de marzo de 2013

EN PRIMERA CLASE

                                               FLIGHT                       Por Marcos Navarro
  
"El látigo" Whitaker (Denzel Washington), un experimentado piloto y capitán de una aerolínea, después de una noche de sexo, mucho alcohol y poco sueño, tiene que pilotear una avión de pasajeros con destino a Atlanta, además de lo ya mencionado, por la mañana, Whitaker consume cocaina para contrarrestar los efectos de la resaca. Una mala jugada del destino, lo posiciona en un jumbo que tiene un desperfecto mecánico en su cola junto antes del aterrizaje. "El látigo" realiza una maniobra inusual que ningún otro piloto podria haber logrado, y salva 96 de las 102 vidas a bordo. Para la opinión pública es un héroe, no para los investigadores que ven en segundo plano la hazaña de Whitaker y se centran en la cantidad de alcohol en la sangre del piloto al momento del vuelo. A partir de ese momento el personaje de Denzel comienza una lucha por no ir a prisión, pero fundamentalemnte, una lucha despiadada contra el mismo y su grave adicción al alcohol.
 
 
¿Como analizar la película independientemente de la brutal interpretación de Washington? Sinceramente me resulta difícil, ya que, sin quitarle crédito a la dirección de Robert Zemeckis, la performance de Denzel es fundamental en el dramatismo de la historia. En defensa del director, se puede decir que pese a ser una drama con todas las letras, en ningún momento el film se torna tedioso o reiterativo. Solamente, a modo personal, me desagradó mucho el golpe bajo de una escena en el hospital donde estaba alojado Withaker, en una conversación entre el piloto, una hermosa adicta, y un moribundo enfermo de cáncer.
Para finalizar, como reza el encabezado de esta entrada, podemos decir que con Denzel; Siempre viajamos en primera clase. M. N.
 
 



miércoles, 27 de febrero de 2013

PORQUE YO SIEMPRE AMÉ TU LOCURA

EL LADO LUMINOSO DE LA VIDA - por Leo Chubelich

Una historia de amor entre un bipolar y una depresiva? Admito que tal idea puede asustar a cualquiera, incluido al que aquí suscribe. Sin embargo, " El lado luminoso de la vida " aplastó con mis ínfulas críticas de demolición. Sí, es un cuento de hadas que opera como camino de redención para sus protagonistas; camino redentor en nombre y por cuenta del amor, y criticar eso sería como criticar el alma, el núcleo duro del cine estadounidense de los últimos cincuenta años, cuanto menos. Sí, es predecible, ¿ y qué hay con eso ? No por ser predecible hay que sentenciar apriorísticamente que algo es malo, menos aun cuando el comediógrafo David Russell ( el mismo de Tres reyes ) se toma el trabajo de clarificar las complejidades " patológicas " de sus criaturas, evitando el golpe bajo cretino al que hubiera sucumbido un Iñarritu o un Meirelles, arrojando luz sobre oscuridad tilinga y haciéndole una verónica a las historias clínicas con el firme propósito de dejar que los personajes respiren el juego y vayan ritmando hacia claridades trémulas al principio, seguras y evidentes después. Pero " El lado luminoso de la vida " es una gran película por sus dos protagonistas de excepción: él, Bradley Cooper, dotado para el registro múltiple de emociones, a veces saturadas y en otras ocasiones contenidas; ella, Jennifer Lawrence, que es capaz de morfarse el cuadro por sí misma, que es la mujer ya no como seguridad a la que se llega, sino como la seguridad desde la que se parte. En los ojos de la Lawrence está la mirada segura, persistente, a veces fastidiada, pero corajuda y tolerante de la mujer. Ella habrá de ser la que reeduque sentimentalmente al hombre, tan apremiado por las ganas de recuperar a un ex amor, responsable en gran parte del síntoma, como por las propias debilidades de comportamiento. No es poco mérito el De Russell saber dar a su trabajo forma de caos ordenado, y además es una película donde nada malo sucede, donde las cosas dolorosas, que las hay y son naturalmente capaces de dejar un sabor acre en la boca, nunca son verdaderamente dolorosas gracias a la virtuosa inclusión de humor inteligente. Eso es poner blanco sobre negro, es capitanear al ritmo de la emoción del darse dando. " El lado luminoso de la vida " es la gran película chiquita del año, y sabe moverse a lo ancho y a lo largo hasta con la sabiduría en la elección de los secundarios, que incluyen a un De Niro creíble como hacía tiempo no veía. Y nosotros, agradecidos.  L. C.         

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miércoles, 3 de octubre de 2012

    THE CABIN IN THE WOODS   Por Leo Chubelich   

Vi esta película hace instantes.Se llama "Cabin in the woods" (supongo que por estos lares habrá de llamarse Cabaña en el bosque, como reza el original) y presenta a un grupo de jóvenes dispuesto a ir a parrandear a la citada barraca del título, sí, punto de partida ya transitado innúmeras veces en estos últimos treinta y cinco años, pero llevado a un nivel de audacia, desparpajo e insanidad raras veces visto. La idea es que estos circunstantes son conejillos de indias de una agencia presuntamente dependiente del gobierno, especialista en la creación de estados alterados que representan la tributación a algo más grande y mayor que aguarda a ser revelado en los instantes definitorios. Hay zombies, licántropos, arañas monstruosas y cuanta criatura o engendro del averno haya pululado por cualquier film de terror; también homenajes aquí y allá que remiten a directores consagrados como Romero y Raimi, pero, fundamentalmente, hay un notable clima de pesadilla que desembocará en un lugar corrupto y corrompido por aeons en donde se disuelven todas las certezas y estamos solos, como hombres primitivos antes del nacimiento del fuego, asediados por lo innombrable. L. C.

martes, 25 de septiembre de 2012

EL COLOR ESCARLATA

                                  TIERRA DE LOS PADRES              Por Leo Chubelich    
 
Las palabras se piensan, se repiten, se critican. Las palabras son acciones, son políticas y son política, son determinantes. Y no se discuten sólo las ideas sino, y sobre todo, la forma que éstas adoptan en el lenguaje. Hablar de "Tierra de los padres" de Nicolás Prividera implica hablar de la palabra íntimamente ligada a la Historia de nuestro país. La palabra ilustrada, florida, hecha dialéctica elegante para ilustrar el contrapunto rabioso entre dos modos de pensar y pensarse: el de los vencedores y vencidos; esa cosmovisión bipolar en que se ha refrendado nuestro país.
La idea de Prividera consiste en que distintas personas, bajo la forma de un poema - ensayo cinematográfico, lean a cámara distintos textos correspondientes a los "hacedores de la patria", alternando una idea de diálogo feroz entre el modo y el contenido: algunos serán lectores entusiastas; otros más cadenciosos y pausados; unos más titubeantes y trastabillantes; otros menos inteligibles, pero todos hablarán de la Historia con mayúscula de nuestra nación, atrincherada en la hipocrecía de sus monumentos patrios y en la cruenta tribuna de las diferencias entre civilizados y bárbaros, unitarios y federales, proletarios y oligarcas, dominantes y dominados, peronistas y anteperonistas, militares y subversivos. Todo ello en un espacio sobrecogedor y simbólico a la vez: el cementerio más antiguo de Buenos Aires, es decir, el cementerio de la Recoleta.
Prividera interpela al espectador con su dispositivo, nos obliga a pensar que el aliento vital de la República Argentina siempre se ha correspondido con los baños de sangre, con la brutalidad (reiterada en los textos) de la palabra "exterminio", con el negacionismo del que piensa diferente, la obliteración del adversario transfigurado en "enemigo". Los hacedores de la Patria han sido, a través de sus discursos fundacionales, padres violentos, caníbales, autoritarios, salvajes y amantes de las "soluciones definitivas". Los textos escogidos nos obligan a la reflexión porque son rupturistas desde su sustancia misma de corte ideológico, de marcado enfrentamiento, de reconocimiento de que alguien debe prevalecer sobre otro a través de la muerte. Es Thanatos sin Eros en la tierra de los muertos de la Recoleta, entre caducidad de polvo y retórica de mármol, entre augustas efigies presidiendo panteones y mausoleos, pero también entre la humanidad de los hombres que cuidan y preservan de la corrupción las tumbas, los laburantes anónimos que, a través de alguna charla circunstancial ligada a cuestiones de sueldos y dinero, habrán de dejar expuesta su fragilidad y al mismo tiempo su condición de guardianes de la muerte venerable, cifrada en tan abrumadora estatuaria. Para Prividera, de alguna manera, sus intérpretes lectores también están hechos de posteridad, como lo atestigua la desaparición, implícita condición evanescente, tras la lectura. Vivos integrados a los muertos, fantasmáticos, voces silenciadas que se cuelan en el recogimiento y la magna presidencia de tanta efigie doliente. Con "Tierra de los padres", Prividera elabora la respuesta a cómo narrar lo político, así, sin estridencias, con la dicotomía de voces encontradas que dan cuenta de los baños de sangre de los cuales estamos forjados, reinventados una y mil veces para regresar a reinventarnos en los baños de hemoglobina que serán. Prividera es audaz porque, en sus palabras, hay que "jugar al desencanto o a la profecía social", dejar testimonio de las luchas intestinas, de la sinrazón, de los exilios del cuerpo y del alma, de las desapariciones y de tanto poder detentado, mal parido, malhablado a pesar de tanta pluma elegante. No estamos hechos de ríos de tinta sino de ríos de sangre, como ese río de la Plata de los tramos finales.
"Tierra de los padres" exige, demanda de un espectador atento y despierto, dispuesto a dejarse llevar por su aparente inmovilidad, a adentrarse en vastos páramos de ficcionalización de la barbarie colectiva. Es una visión de la Historia, un recorte, y tal vez sea ese el principal déficit de su factura, pero una de las visiones posibles que dará paso a nuevas formas de repensarnos. Será de otros, tal vez, ocuparse de otros segmentos siniestros de nuestra vida política y social como la asonada del 6 de setiembre de 1930 que otorgaba legalidad al golpe de estado citando erróneamente a Constantineau o la infame " Revolución Argentina " que derrocó a uno de los presidentes más honestos que tuvo este país, el dr. Arturo Illia.
Sobre el final de su viaje (que es, asimismo, también el nuestro como hijos de la generación violenta de 70), "Tierra de los padres" utiliza el "Va, pensiero", coro del tercer acto de la ópera Nabucco, de Verdi, que posteriormente fue adoptado como himno resistente contra el exilio y la nostalgia por los patriotas italianos que bregaban por la unidad nacional y la soberanía, para conectar el cementerio oficial con el no oficial, ese desierto líquido hecho de inmensidad e interrogantes y que recibe el nombre de río de la Plata. L.C.

TRAILER - TIERRA DE LOS PADRES


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viernes, 21 de septiembre de 2012

DANIEL SAN VS. DRE

                                                      KARATE KID                por Leo Chubelich  
 

Vayamos por partes: como bien dice Marcos Navarro, las dos versiones de "Karate Kid" son nobles espectáculos de ese subgénero llamado " películas deportivas", y si me preguntan a mí, como espectador moldeado cinematográficamente en la década del 80 y por una cuestión de memoria emotiva, me inclino, en la pulseada entre original y remake, por la película dirigida por John Avildsen y protagonizada por el olvidado Ralph Macchio (digresión pertinente: hace poco vi a Macchio en TZM, ese programa que, con malicia e ingenio, somete a la befa y al escarnio al "show business" americano). Ahora bien, hay detalles que hacen de ambas experiencias fílmicas dignos exponentes a considerar.
En primer lugar, es decididamente un milagro que la nueva "Karate Kid" haya salido bien si tenemos en cuenta que su director es Harald Zwart, responsable de subestándares oprobiosos como Agente Cody Banks y La Pantera Rosa 2. Prueba concluyente de que, en ocasiones, la labor colectiva de equipo creativo y voluntarioso puede suplir las deficiencias de directores mediocres. Digno es remarcar que esta remake incluye una secuencia virtuosa: aquella, filmada con subjetiva y cámara lenta, en la que el protagonista recibe una golpiza colectiva, secuencia que sabe crear un interesante clima de irrealidad, profundizado por los primeros planos del rostro odioso del villano, hallazgo si los hay de esta película.
Ahora, si bien ambas películas son decididamente idénticas (chico recién llegado a la ciudad, ausencia de figura paterna, abusos reiterados por parte de un grupo de alumnos del establecimiento educativo al que concurre, métodos no convencionales para aunar reflejos y técnicas de defensa personal con el objeto de superar la adversidad), la nueva Karate Kid presenta interesantes diferencias.
El señor Miyagi ahora se llama Han, y Han es el enorme Jackie Chan, que aporta a su personaje toda la doliente humanidad que no supo transmitir su predecesor. Pocas veces se lo ha visto a Chan tan vencido, aplastado por el paso del tiempo, surcado por esas estrías crueles que amablemente bautizamos arrugas, como en esta oportunidad. Un Han estragado por el alcohol que deberá apoyarse, las más de las veces, en su pupilo para continuar.
Otra diferencia sustancial con la versión original es que aquí se ha bajado la edad de su protagonista de diecisiete a doce, lo cual ha permitido la incorporación del hijo de Will Smith, Jaden Smith, que ahora es Dre en lugar de Daniel. Una de las decisiones más curiosas de " Karate Kid 2010 " radica en liberar la autoconciencia y dejarse llevar por la idea de que este chico puede derribar las instancias aciagas, convirtiéndose en un atleta consumado sin disponer de formación anterior de índole alguna. En la película de Avildsen, Daniel San presentaba de antemano algunos conocimientos básicos de Jiu Jitsu; aquí no hay experiencia previa. Dre se transforma en un competidor marcial de la noche a la mañana, sin reforzar visualmente y en demasía el esfuerzo de ligar reflejos a la automatización de las tareas domésticas. Algo así acentúa ciertos rasgos que remiten al cuento de hadas, sosteniéndose la idea de que cualquiera, con la sustentabilidad del esfuerzo, puede erigirse en un nuevo Dre. Estas, a mi entender, son algunas de las diferencias que marcan distancia entre ambas versiones, además, claro está, de los aspectos técnicos, mayormente relevantes, que planteaba Marcos en su crítica. De más está decir que la película de Zwart está bien filmada, luce grandes peleas, y se mueve con soltura en el terreno de las emocionantes películas deportivas. L.C.





TRAILER - KARATE KID (ORIGINAL)

TRAILER - KARATE KID (REMAKE 2010)
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lunes, 17 de septiembre de 2012

PASADO Y PRESENTE


                                     KARATE KID (THE KARATE KID)     Por Marcos Navarro
 
Podemos encontrar diferencias entre estas dos entregas de una misma historia? Si, por lo menos un par: Mientras Daniel Larusso (Ralph Macchio) se pasa la película entera encerando y puliendo los autos del señor Miyagi (Pat Morita), pintando su cerca, su casa, y lijando el piso de su patio, por otro lado y más de 25 años después, Dre Parker (Jaden Smith) se pasa horas calzando y descalzando su chaqueta bajo la lluvia. Ambos sacan provecho de dichas actividades.
Por otro lado, si comparamos los maestros, en mi caso personal, me parece más gratificante la personalidad y sabiduría de Miyagi, su paz interior y tolerancia, aunque el señor Han (Jackie Chan) es mucho más ágil y agresivo que Miyagi. Que tienen en común Miyagi y Han?: Que por ninguno de los dos das un centavo pero ambos te parten la cara; El de 2010 por su atuendo de plomero y esa gorra ridícula, y el primero por su edad y su cara de bonachón no asusta a nadie, hasta que se pone en guardia.
Obviamente, el hecho de que la nueva versión tiene 25 años de evolución cinematográfica (técnicamente hablando) a su favor, la convierte en una versión más rápida y dinámica sobre todo en las escenas de combate que están filmadas a un gran nivel.
Otro punto a favor de la versión 2010 es la escenografía de China, y, me pareció muy educativo resaltar ciertas facetas de la cultura de ese pais, sobre todo teniendo en cuenta que esta "remake" está dirigida a un público infanto/ juvenil. 
Para finalizar, tengo que decir que me gustaron mucho las dos entregas, aunque, por una razon nostálgica, si tengo que elegir, me quedo con la primera. M.N.
 Montaje foto: Marcos Navarro


"Si proviene de tu interior; siempre estará bien" - Sr. Miyagi.

"Tu serías el maestro Yoda y yo un aprendiz de Jedi" - Dre Parker.
 
  
 
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lunes, 3 de septiembre de 2012

MEDIO TORNILLO

            LOS 3 CHIFLADOS (THE THEEE STOOGES)        Por Leo Chubelich


Antes de que termine Los tres chiflados de los hermanos Farrelly, dos ursos, mezcla de Ryan Gosling con modelos de protector solar y que aducen ser los hermanos directores, alertan a los niños sobre los peligros de actuar como los lunáticos del film. Una sobreexplicación ridícula que, disfrazada de chanza, procura salir con elegancia del absurdo didáctico de que golpes, piquetes y correctivos con objetos contundentes son de mentira y a los efectos de la ficción con utilería. Cómo habrán cambiado los tiempos para incluir semejante coda! Película sí, juicios no: y la primera prueba irrefutable de que estamos en el miedoso y conservador siglo XXI.
Los hnos. Farrelly siempre se caracterizaron por dar protagonismo a personajes con discapacidades. La incorrección política no hacía más que validar a los freaks frente al mundo dejándonos a nosotros, los espectadores aparentemente " normales ", como los verdaderos freaks. Un mecanismo de inversión que tenía la sutileza de un dromedario en un bazar pero que era en extremo divertido.¿ No era acaso " Tonto y retonto" una relectura made in Farrelly deLos tres chiflados ? Sin embargo, la comedia americana ha recorrido un largo camino desde Judd Apatow para acá y ya no es posible el regodeo exclusivo en la memez, la estupidez " larger than life " para motorizar todo el humor, todo el diseño, todas las acciones, y de paso mostrarnos el estado de absurdo del mundo.
La versión 2012 de Moe, Larry y Curly reproduce el mismo musical inicial, igual estructura episódica, idéntica gráfica y tono desquiciado. Está todo; y tres protagonistas que son la mímesis perfecta de los originales ( tanto es así que aterra ver el catálogo de gestualidades y mohínes ). ¿ Es efectivo un humor que se volvió bronce hace cincuenta años ? La respuesta es si y no. En Los tres chiflados hay un orfanato católico y una batería de chistes cuyo blanco predilecto son los huérfanos ( malicia marca registrada de los Farrelly ), una monja llamada Mary Mengele ( Larry David vestido de mujer y más malhumorado que nunca ) que es la pesadilla de la institución, la amenaza de clausura del establecimiento a causa de sus dificultades económicas y abundante humor slapstick, conforme al modelo original, una vez que los orates salen al mundo real dispuestos a recolectar los 830.000 dólares para el salvataje del internado. ¿ Alcanza con lo mencionado ? No, porque el humor incorrecto y de demolición de los hnos. nunca llega a despegar del todo, afectado por un contrapeso que se aloja en el núcleo canónico de la ingenuidad de la serie original. Y porque Los tres chiflados siempre fueron estupendos en pequeñas dosis ( recordemos que cada episodio tenía una duración de 18 minutos ). Noventa minutos independizados de esa concisión pueden resultar una eternidad, aunque se agradece el hallazgo de considerar el elenco del reality Jersey Shore como los hijos bobos de Moe, Larry y Curly. Los tres chiflados es una declaración de amor hacia los míticos comediantes, puro homenaje hecho producto, y está bien. Me dirán ustedes, ¿ qué es lo que falta ? Pues, los hermanos Moe y Curly Howard, y su amigo Larry Fine. Nada más y nada menos. L.C.

TRAILER - LOS 3 CHIFLADOS 2012
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jueves, 23 de agosto de 2012

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN

Por Leo Chubelich       
Cuál es uno de los pocos tabúes modernos que parecen sobrevivir en un contexto ya no muy afecto a los mismos? La maternidad. Hoy, la mujer puede no elegir ser madre, suscitando en algunos desconfianza ante semejante alternativa; ni hablar de pensar o sugerir que la maternidad, en su raigambre cultural, pueda presentar un costado siniestro, oscuro. En ese sentido, "Tenemos que hablar de Kevin" searriesga al construir una situación de discordia entre madre e hijo, sin incluir ningún señalamiento moral en la ecuación. La película de Lynne Ramsay (que resurge en la dirección a casi una década de la perturbadora "El viaje de Morvern") plantea el embarazo de Eva (nombre por demás sugerente), calidad de gestante no deseada ni verbalizada por su protagonista aunque explicitada por el film, y el posterior alumbramiento de Kevin, personificación de todos los miedos de una madre; indiferente y cruel, es un psicópata, y esta condición se hace visible en las distintas etapas que retrata Ramsay y que van de la infancia a la adolescencia.
Lo más importante de una película, se supone, es su puesta en escena. Y no existe otro género que refleje mejor la importancia del aspecto visual de un film que el terror. "Tenemos que hablar de Kevin" es una película de terror, y se justifica esta mirada en el extraordinario uso del fuera de campo que hace que lo que se cuenta vaya y venga en el tiempo, entre el presente de una Eva destruida y


los saltos al pasado, fragmentarios y aparentemente desprolijos, que construyen el vínculo a pura prepotencia de montaje. "Tenemos que hablar de Kevin" se convierte así en uno de los trabajos cinematográficos más inquietantes de los últimos tiempos por el uso de los encuadres hipercalculados y una notable utilización cromática, con enclave en el color rojo shocking para la metaforización y motorización del cuento de terror.
Lo que más impresiona de esta obra de Lynne Ramsay es el hecho de que esa construcción compleja llamada Kevin no obedece a ningún mal atávico ni al intervencionismo de elementos sobrenaturales que sindique que el chico es la encarnación misma de lucifer. "Tenemos que hablar de Kevin" desafía a sus espectadores no sólo a asustarse, sino a pasarla mal, a sufrir con lo que se está viendo, y con el agravante de que muchas de las preguntas que uno se hace durante el visionado no obtienen respuestas que nos brinden el alivio de la normalización. Nada peor que las respuestas que quedan flotando en el aire para nuestras mentes acostumbradas a la racionalización. L.C.
 
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miércoles, 22 de agosto de 2012

EL CUERVO (THE RAVEN)

   Por Leo Chubelich   


Si el planteo parece original, en realidad no lo es (en el pasado ya se hicieron entrecruzamientos similares de los cuáles, por caso, me viene a la memoria "El joven Sherlock Holmes"), y en lo demás, todo se reduce a las porfías de una investigación elemental, que se agota muy rápidamente en la repetición de los lugares comunes del universo Poe, y que trabaja muy escasamente en las aristas de ...
personalidad de su personaje-estrella. Quedan el diseño de una Baltimore oscura, en la que parece haber rezagos de la estética habitual de Tim Burton, y la dignidad actoral de John Cusack, que reconfirma lo que decían los historiadores acerca de la figura del creador de "El extraño caso del señor Waldemar": era tan buen comediante como escritor aficionado a cuestiones oscuras. Es en el aplomo, la seducción y el esplendor melancólico de Cusack donde está la película que pudo haber sido y no fue.
James Mc Teigue inició su carrera cinematográfica con la brillante adaptación de la novela gráfica "V de venganza", a la cual le siguió una vana relectura, en clave gore, de la mitología del ninja, y que sólo ofreció lugar para la nostalgia con la inclusión del legendario Sho Kosugi. Y cuando creíamos que la agenda de este director apadrinado por los hnos. Wachovsky llegaba irremisiblemente a su...

fin, Mc Teigue se despacha con "El cuervo", curiosa adaptación de ciertos rasgos constitutivos de la vida del escritor Edgar Allan Poe. No, no es un biopic, sino un experimento cruza entre " Seven " y la época victoriana. En " El cuervo ", la policía anda tras la pista de un asesino serial cuyos crímenes se basan en la obra del escritor, lo cual motiva la conformación de un equipo integrado por un joven inspector y el mismísimo Poe para la resolución de los mismos. L.C.
 
TRAILER - El cuervo
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viernes, 17 de agosto de 2012

LA NUEVA CIENCIA FICCIÓN

                     PROMETEO  Por Leonardo Chubelich 

Entre tanta distopía, presente ligeramente desplazado o fábula futurista con elementos tomados de la realidad y llevados a la hipérbole se nos ha ido la ciencia ficción de los últimos años. Es por eso que "Prometeo", la última película de Ridley Scott (que tantas veces ha sido patoteado como el hermano solemne y pretencioso de Tony), es un retorno a las raíces del género en su estado más puro,...es decir, aquel que se sustancia en las manipulaciones genéticas y en el accionar humano de laboratorio como suma de todos los males. Scott retoma la mitología de ese engendro pringoso, con cabeza de periscopio invertido, llamado Alien, y filma una precuela ciñéndose una vez más al barroquismo victoriano de H. R. Giger y sus diseños, pero sin agotar ese stock en la aparición del mítico monstruo. En "Prometeo" hay un grupo de elegidos que, ante la aparición en la Tierra de una serie de pinturas rupestres que parecen ser claros indicadores de que la vida humana pudo haberse originado en un planeta remoto, es encomendado para viajar hacia esa galaxia recóndita en la nave a la que alude el nombre de la película, bajo la estrecha supervisión financiera de un mecenas multimillonario del cual la película brinda detalles, en grageas y aquí y allá, manteniendo el suspenso hasta los tramos finales.De dónde venimos? ¿Somos el cultivo de una raza extraterrestre? y demás cuestiones existencialistas más interiores asépticos, plasmados a pura santidad lucífera, parecen llevar la película al estilo Kubrick, pero las divagaciones filosóficas y los planteos metafísicos, afortunadamente, nunca le ganan la pulseada al espectáculo. "Prometeo" deslumbra en el diseño no como proeza tecnológica sino pictórica (los paisajes islandeses, terrestres pero no familiares, que abren el film son sobrecogedores e inquietantes en la épica propuesta), y en el manejo del terror no alimentado de efectismos sino pensado desde la construcción meticulosa y detallada de las atmósferas, que por otro lado adquieren fuerza en la imprevisibilidad de un mundo aterrador, pura " terra incognita " desprovista de taras humanas. " Prometeo ", con el autoplagio de sus androides glamorosos y sospechosos, con sus criaturas -las humanas y las otras- , con su escena de "cesárea express" y su protagonista Naomi Rapace à la Ripley, es LA película de ciencia ficción pura, sin aditivos, del nuevo milenio. L.C.


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