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lunes, 17 de junio de 2013

EL HOMBRE DIGITAL

          EL HOMBRE DE ACERO       Por Leo Chubelich

Yo recuerdo que en el año 1981, cuando tenía once años, se estrenó Superman 2, dirigida por ese olvidado gran director llamado Richard Lester ( que dicho sea de paso dirigió dos películas seminales de los Beatles, que dieron el puntapié inicial para lo que luego sería la estetización del videoclip: A Hard Day's Night y Help ). Recuerdo que Terence Stamp era el general Zod, y que cada vez que aparecía, la película, ese universo cerrado siempre a punto de colapsar, metía miedo e inquietud. Recuerdo que había momentos claramente Hamlet en el argumento ( yo no sabía en ese momento lo que era eso ) y que la información contextual del código genético de las peleas entre el hijo de Kryptón y esos tres descastados compatriotas evadidos de la Zona Fantasma, llamados Zod, Ursa y Non, era clara y precisa, contundente en su materialidad del aquí y allá, del de dónde venían los bifes y hacia dónde iban. Y claro, estaban Cristopher Reeve y Margot Kidder, que se morfaban el cuadro a puro amor y deseo cada vez que aparecían. Todo esto para hablar de El hombre de Acero, la película de Zack Snyder o de Christopher Nolan, omnipresente como productor y coautor junto a David Goyer de esta nueva gesta fundacional ( origin story ) del alienígena más famoso del comic. Película extraña, rara, ampulosa, grandilocuente, operística, bombástica y jodida la de este muchacho Snyder,como si las nuevas tecnologías gigantistas del CGI hubieran chocado con un tono más intimista `ala Terrence Malick.
En El hombre de Acero hay un tiempo para contar la historia formativa del superhéroe, a través de la inserción de sucesivos flashbacks, que va desde la invisibilidad, la concientización de la identidad, el rechazo y la aceptación del moderno Prometeo. Como a Henry Cavill, reencarnación del mito de Apolo, la empresa le quedaba decididamente grande, Snyder ( o Nolan ) decidió hacerlo jugar en una liga habitada por actores clásicos, de renombre, de esos que tienen garantizado el Olimpo interpretativo a fuerza de magnetismo presencial. Es gracias a que esta gente posee su propio centro gravitatorio frente al cual nada escapa, que la película, en sus momentos reposados e intimistas, alcanza altura emotiva. Russell Crowe, Kevin Costner y Diane Lane son el realismo del film, tripulan el drama humano, premasticado y predigerido en tanta historia de iniciación de superpoderes vista y por ver desde que el comic es comic, y le aportan vitalidad señera y estatura de tribulación entre las ventajas de ser invisible y la aceptación del destino manifiesto de supercampeón. A Costner le bastan tres planos para devorarse la película, y a Diane Lane un poquito más para estrujarnos el alma desde la sobriedad contenida de su Martha Kent. La contundencia de cuerpo y voz en Russell Crowe como la conciencia de Jor-El, que se juega la patriada de establecer la tensión entre lo biológico y lo adoptivo, es la tercera pata de sustentación de lo mejor del film. Talento y versatilidad para moldear el supercarácter y señalar el camino de realización.

En su segunda mitad, El hombre de Acero toma la matriz de The Avengers y se hace macroscópica, las emociones quedan de lado y el bodrio del CGI y del diseño se lastran el metraje hacia el dominio de lo menos esclarecido. Zona Fantasma de los efectos especiales. Y sí, es verdad que The Avengers operaba desde una metodología similar, pero ponía toda la carne en el asador desde la evolución del efecto digital pero también desde la carnadura burbujeante de sus estampitas superheroicas, que metían tres chistes por segundo con el timing de un velociraptor humorístico ahí donde las papas de la solemnidad quemaban. El hombre de Acero no es superficie pop coruscante; es colores apagados y filtrados en su saturación hasta la experiencia limítrofe del neutro. Superman no puede ser cool porque es seriote y nunca se le cae la sota del retruécano fatal al estilo Tony Stark. Primer traspié que revela a Nolan autorreferenciándose desde la pompa orquestal de Hans Zimmer. En sus tramos finales, El hombre de Acero es un bodrio megalómano que quiere ser " larger than life " y se va al inframundo del artificio más descomedido e ininteligible. Superman quiere volar alto, pero es Facundo Cabral volando bajo. Una vergüenza de calzas apretadas que hace dolor los ojos y sangrar los oídos. Es como el travelling de Kapo de Pontecorvo, pero de los chiches de ordenador.

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jueves, 13 de junio de 2013

MANUAL DEL BUEN PSICÓPATA


                             STOKER                    por Leo Chubelich
Lazos perversos es la primera experiencia cinematográfica en inglés del realizador Park Chan-wook, y a juzgar por los resultados estamos en posición de decir que es esta una obra maestra, muy por encima de Oldboy y Thirst, lo cual ya es mucho decir. La película del surcoreano es un refrito de La sombra de una duda de Hitchcock, en la que una chica se relaciona afectivamente con su tío psicópata. El título real ( Stoker ) es una referencia a Bram Stoker, creador de Drácula, pero asimismo es una deformidad lingüística que alude a " stalker " o acosador. Algo de eso hay en Charles Stoker, el personaje interpretado por Matthew Goode. El tío Charlie visita por primera vez a su sobrina India ( Mia Wasikowska ) y a Evelyn, la madre de ella ( Nicole Kidman ). Lo hace en circunstancias nada placenteras: su hermano Richard Stoker ( Dermot Mulroney ) falleció en un accidente automovilístico. El tío, refinado y pagado de sí mismo, exuda una tranquilidad pasmosa, muy a contramano de su sobrina, que en el despertar sexual de sus mocedades, se siente fatalmente perturbada y atraída por el recién llegado.
Lazos perversos es la puesta en escena venenosa de un triángulo endogámico e incestuoso marcado por el simbolismo soterrado de la araña subiendo mansamente por la pierna de India. Es también un cuento depravado de iniciación sexual y delictual, de intimidad abyecta en forma de triángulo amoroso y lógica de tercero perjudicado. Como la araña, representación de que algo dotado de fuerza suave y engañosa se ha colado en esa familia burguesa, teje una madeja con denuedo y paciencia, la telaraña gótica de Park Chan-wook enreda ( y nos enreda ) a los participantes del juego, desnuda vulnerabilidades y arrasa con vestigios de inocencia. El tío Charlie es esa sensación de posesión de su propio centro gravitatorio maligno: nada escapa de su arbitrio. Como buen psicópata, sabe que resortes tensar, cuándo acelerar y desacelerar; y en su voracidad fetiche homicida ( la figura del cinturón de su hermano es significativa al respecto ) está muy cerca de ser una fuerza de la naturaleza.
Párrafo aparte para Park Chan-Wook y Chung-hoon Chung, su camarógrafo estrella, por hacer de la composición del cuadro una promesa, un compromiso de una belleza que no prescribirá nunca. En cada seco estallido de violencia, en la planificación visual y detallista de cada escena, en esa obsesión artie por hacer de ese descenso a los infiernos un frenesí visual poético, subyace la mejor, al menos por ahora, experiencia cinematográfica de este 2013.
 

sábado, 27 de abril de 2013

LA CAUSA Y LAS CONSECUENCIAS

                            THE MASTER                    Por Leo Chubelich

Vi " The Master ", la última película de Paul Thomas Anderson, que se ha vuelto un tanto inaprehensible para el espectador promedio desde los tiempos de " Petróleo sangriento ". Antes y durante, " Magnolia " era un drama coral con mucho de tracto de autoayuda y exposición de " verdades trascendentes sobre el estado del mundo ", muy en la línea de Iñarritu pero sin tanto cretinismo, y " Embriagado de amor " era más sanguínea en la puesta en escena de las taras de sus personajes. " The Master " está, como bien la definió Jaime Pena, en la frontera de la atonalidad. Anderson se mueve en una puesta en escena fría, cerebral, intensa pero nada cálida ( las actuaciones siempre están en la experiencia limítrofe del desborde, pero también de la planificación de laboratorio, lo cual conspira en gran parte de sus tramos ), para contar la historia de un marino de la Segunda Guerra Mundial ( un perturbado Joaquin Phoenix ) abducido como asistente de un predicador - o charlatán - , líder de un clan cientificista llamado " la Causa " e interpretado por Phillip Seymour Hoffman. Hay una idea de la familia, piedra angular y basal del culto, que atemoriza a puro distanciamiento afectivo y pulsiones reprimidas, como se evidencia en el personaje ambicioso e insidioso de Amy Adams, esposa del líder del culto. " The Master " nunca da a entender que el culto al que adscribe sea per se nocivo, pero se la juega por una perturbación que parece inducida por las enseñanzas metódicas y repetidas de su líder. Para el espectador resulta evidente que la Causa es la ficcionalización de la iglesia de la cientología, cuyo líder L. Ron Hubbard  fundó en base al desprendimiento de su libro " Dianética: la ciencia moderna de la salud mental ". Ambas sectas interrogan violentamente a sus potenciales conversos para instarlos a revivir acontecimientos traumáticos de sus vidas pasadas, para que puedan sanear sus almas de elementos tóxicos. Lo que la cientología denomina " auditoría ", la Causa " procesamiento " y el mundo exterior " lavado de cerebro ", en el film se transforma en una serie de repeticiones torturantes que marcan la pauta de una tensión insoportable en manos de Anderson. " The Master " interpela y expulsa. Interpela a través de la idea de que " la religión con sangre entra ", en las vicisitudes de una historia que revela los malestares de la sociedad estadounidense ( en este caso, nuevamente focalizados en el sur profundo del país ) siempre en la permanente búsqueda de la sanación milagrosa, y en la omnipresencia del alcohol como motor de pulsiones, pasiones, latencias y violencias. El método empleado por el líder místico tampoco es claro, y en sus vaguedades desconcertantes que involucran sueños, represiones, rudimentos psicoanalíticos, vidas pasadas y salvajes tratamientos no existe garantía comprensiva. Película que dice más desde las imágenes que desde las palabras, como lo sostienen la calidad del encuadre y la luz, prodigios técnicos logrados gracias al formato de 70 milímetros que tanto apasiona a Anderson ( al respecto, hay algo de hipnótico y libérrimo en ese paseo en moto por el desierto ), y que es reveladora de la orfandad a la que conlleva renunciar a un culto que pauta absolutamente todo libre albedrío desde su fundamentalismo. La soledad final de Freddie, el personaje de Joaquin Phoenix, marca el distanciamiento para con " La Causa ", rendido ante la utopía de la lealtad absoluta. Un precio emocional demasiado alto para quien terminará engendrando nuevas dudas y asperezas a las ya existentes antes de la alineación al culto que supuestamente reencauzaría su vida.

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martes, 23 de abril de 2013

SANGRE CHARRUA

                                                  EVIL DEAD                por Leo Chubelich

Cuenta la leyenda que Rob Zombie, temeroso ante el encargo de tener que dirigir " Halloween ", film canónico si los hay, llamó a John Carpenter para pedirle una opinión al respecto, y la opinión de éste no se hizo esperar " Si vas a recrear mi película, hacela tuya. " Algo de esto debe haber tallado en el realizador uruguayo Fede Álvarez a la hora de ser elegido para dirigir " Posesión infernal " ( título horrible si los hay ), remake de la popularísima " Evil Dead " de Sam Raimi. En la década del ochenta, Raimi concibió un artefacto terrorífico perfecto, un producto original en el que la modulación entre el terror y la comedia encontraba su punto adecuado de equilibrio, en el que la respuesta a cualquier susto siempre era una carcajada y no un grito, como cabe esperar, por otra parte, de una película que avanzaba por elementos conocidos y hasta predecibles ( recordemos que " Evil Dead " era la cruza entre " El Exorcista ", la literatura de Lovecraft y los relatos góticos ), cuyo objetivo era el servirse de todos los tópicos imaginables, si bien planteándose un desafío: que el resultado de su acumulación no fuera cansino, sino una fiesta continua. Pues bien, hay diferencias entre la " Evil Dead " original y esta incursión en el género de Fede Álvarez que me gustaría puntualizar.
En primer lugar, hay una mayor presencia del elemento femenino en esta nueva entrega; y el elemento congregante de los cinco habitantes de la cabaña es esta vez un objetivo claramente rehabilitador: la finalidad de que la hermana del protagonista abandone su adicción a los estupefacientes. Este detalle hace que esta nueva entrega se revista de aristas más realistas que las de su predecesora, incorporando los estados sutilmente alterados, producto de la abstinencia, como nota de incertidumbre ante el avance de lo sobrenatural.
En segundo lugar, la " Evil Dead " original jugaba también su parte a plena luz del día. Aquí, mayoritariamente, Álvarez consagra la realización al uso permanente de los interiores, manejando estupendamente la fisicidad de los espacios. Salvo ligeras excepciones planteadas al inicio ( la huída de la primera mitad y la constatación de que no hay salida real de la cabaña a raíz del desborde del arroyo a causa de las precipitaciones ), esta remake se juega en el aislacionismo y la claustrofobia, en los interiores sofocantes y en la textura del grano para dimensionar los ambientes deficitarios de luz. En el déficit de la luz, Álvarez se mueve a sus anchas y congrega imágenes poderosas, preñadas de suspenso, valiéndose del uso virtuoso de la Steadycam y de los planos sorpresivos, disruptivos, marca del orillo del gran Sam Raimi.
En tercer lugar, la película original se aplicaba a un prólogo explicativo del Necronomicon del loco Abdul Alzhared. Álvarez opta por unos diez minutos trepidantes en los que se " purifica " a una adolescente a través de la ordalía del fuego, sin mención didáctica al Necronomicon ( saqueo a Howard P. Lovecraft que hizo de este libro ocultista, con tapa revestida de carne humana, mitología de culto de su vasta obra ), pero incluyéndolo abierta y tangencialmente en la celebración del ritual.
En cuarto y último lugar, la nueva " Evil Dead " ha perdido parte de su humor original. Raimi sabía combinar la comedia más disparatada con los golpes de efecto más puros y duros. De esta forma, el espectador nunca llegaba a sentir verdadero miedo. Un poco de asco, tal vez, pero siempre en esas escenas asquerosas había un elemento cómico a modo de elíptica triunfante. Álvarez no abdica del humor, claro está, pero el tono decididamente festivo de su antecesora ha sido reemplazado aquí por una variedad más cínica, menos complaciente. 
Entonces, podemos decir que la nueva " Evil Dead " es la película de Fede Álvarez. Hay similitudes con la gran obra de Raimi en cuanto al tratamiento visual de los planos enloquecidos, la sabia decisión de renunciar a los CGI en provecho de los prostéticos y los hectolitros de sangre y el respeto a la serie B del modelo 1983 ( aunque hay aquí un presupuesto de cuarenta millones de dólares para que podamos hablar estrictamente de una clase B ) cumplido a rajatabla en el tratamiento visual. Asimismo y dicho de otro modo, esta reversión es exponente puesto al día, tras un proceso de lifting, de su predecesor, algo que suele hacer Hollywood con las remakes: hipertrofiar aquellos aspectos más cercanos al público actual y poner en discreto segundo orden aquello que se puede considerar pasado de moda. Se puede finalizar diciendo que Fede álvarez cumplió e hizo su versión de la cosa, tal vez más seriota y solemne como conmovedoramente gore y bestial, siempre sin olvidar las reglas más elementales del género y sin perder de vista que el Necronomicon es el nuevo filón a explotar en el alicaído escenario del terror actual. L. C.


jueves, 14 de marzo de 2013

...Y TU AMOR MI ENFERMEDAD

ANTIVIRAL  Por Leo Chubelich
 
La premisa argumental es así: en un tiempo distópico, laboratorios corporativos ofrecen a los fanáticos la posibilidad de adquirir las enfermedades que padecen sus celebridades favoritas a los fines de sufrirlas, inoculación mediante, en carne propia. Syd March, su protagonista, es un técnico laboratorista que trafica algunos virus en su propio cuerpo a fin de venderlos en el mercado negro, pero cuando se contagia una nueva enfermedad no testeada, su negocio deviene pesadilla de supervivencia. La película de marras es " Antiviral " y presenta un plus: es el primer opus cinematográfico de Brandon Cronenberg. Y hay que decir que Brandon se aprendió al dedillo las mañas de su progenitor, especialmente las relacionadas con la producción fílmica más perturbadora de papá David, aquella preñada de delirios más cientificistas ( léase Existenz ) y menos mainstream de este presente. Debo agregar que el padre de Brandon es nada más y nada menos que el gran David Cronenberg?
Hechas las presentaciones de rigor, " Antiviral " ofrece interiores asépticos e impolutos ( esa abominable blancura hospitalaria que es leit motiv de indiferenciación generalizada en toda la película ), hi tech en monocromo que concilia pánico y atracción erótica suicida hacia la autodestrucción por imperativo de la fama ( la fama es, en términos del film, una gracia antojadiza que no reviste ninguna de las particularidades del talento: se es famoso o no, y en ese dictamen tiene especial incidencia la prensa rosa ), prescindencia de las emociones primarias en un tejido social desafectado de todo nervio sentimental y un protagonista ( Caleb Landry Jones ) andrógino, viral, anémico, que es descenso patológico y afán de aferrarse a las urgencias de la vida, pulseada entre lo cadavérico y lo vital, que lleva a la película por subtramas conspirativas menos interesantes. Es en la figura de su protagonista donde " Antiviral " se agiganta: ver su degradación física desde los primeros instantes, esas conversaciones maquinales que son dialecto de alusiones de pandemias conspicuas con otros empleados de la empresa, lo cual refiere inmediatamente a los favoritismos monotemáticos de una intelectualidad enferma, y los tramos finales donde el derrumbe se hace inminente y la trama se enrosca, volviéndose submundo delincuencial de explotación, concilia el espanto. En " Antiviral " no hay presencia del aparato represor del estado; a no ser por una discusión televisiva acerca de las implicancias morales del accionar de los laboratorios, cada palabra, cada hecho y cada acción es significante de la impunidad empresarial. El límite difuso entre la legalidad y lo delictivo se corre totalmente cuando la película se adentra en la clandestinidad de las redes mafiosas paralelas, empeñadas en las ganancias lucrativas y en el borramiento de todo sesgo humano, un poco más allá de las compañías oficiales. Todo es farmacéutica de la enfermedad, como esos bistecs de células célebres cultivadas que permiten a los consumidores devorarse a sus artistas predilectos. El film de Brandon Cronenberg es confuso en varios tramos, se pierde en primerísimos planos de agujas horadando la carne en la búsqueda de un gore qualité ( si es que ello pudiese existir ) y parece un borrador de ese conceptualismo quirúrgico llevado a la práctica tan eficientemente por papá David, pero en el vía crucis de Syd March, sus propósitos de hacer dinero pateando el tablero del grupo de pertenencia empresarial y la fascinación morbosa por los objetos de deseo y consumo de la sociedad, la posterior caída y el renacimiento ( otra carnadura del cadáver normalizado del inicio ) ejecutivo en la competencia; en la belleza enferma de los tulipanes rayados y en el endiosamiento de las celebridades gélidas como altivas estatuarias, distantes y militantes de la oquedad; incluso en sus imperfecciones y rémora narrativa, deja bien sentado el desafío de incomodar al espectador. Habrá que ver ahora si Brandon puede despegarse de las marcas autorales de don David, cuyo fantasma de " remedio sin receta y tu amor mi enfermedad " recorre la película sin pudor y disimulo. Si Brandon Cronenberg es un cineasta a ser considerado a futuro ( o si se queda en ese lote de hijos viviendo autoralmente a la sombra de sus padres, como sucede con Jennifer Lynch, siempre unos peldaños por debajo del gran David Lynch ) es un misterio cifrado en la próxima obra, esa que está por venir.

 




miércoles, 27 de febrero de 2013

PORQUE YO SIEMPRE AMÉ TU LOCURA

EL LADO LUMINOSO DE LA VIDA - por Leo Chubelich

Una historia de amor entre un bipolar y una depresiva? Admito que tal idea puede asustar a cualquiera, incluido al que aquí suscribe. Sin embargo, " El lado luminoso de la vida " aplastó con mis ínfulas críticas de demolición. Sí, es un cuento de hadas que opera como camino de redención para sus protagonistas; camino redentor en nombre y por cuenta del amor, y criticar eso sería como criticar el alma, el núcleo duro del cine estadounidense de los últimos cincuenta años, cuanto menos. Sí, es predecible, ¿ y qué hay con eso ? No por ser predecible hay que sentenciar apriorísticamente que algo es malo, menos aun cuando el comediógrafo David Russell ( el mismo de Tres reyes ) se toma el trabajo de clarificar las complejidades " patológicas " de sus criaturas, evitando el golpe bajo cretino al que hubiera sucumbido un Iñarritu o un Meirelles, arrojando luz sobre oscuridad tilinga y haciéndole una verónica a las historias clínicas con el firme propósito de dejar que los personajes respiren el juego y vayan ritmando hacia claridades trémulas al principio, seguras y evidentes después. Pero " El lado luminoso de la vida " es una gran película por sus dos protagonistas de excepción: él, Bradley Cooper, dotado para el registro múltiple de emociones, a veces saturadas y en otras ocasiones contenidas; ella, Jennifer Lawrence, que es capaz de morfarse el cuadro por sí misma, que es la mujer ya no como seguridad a la que se llega, sino como la seguridad desde la que se parte. En los ojos de la Lawrence está la mirada segura, persistente, a veces fastidiada, pero corajuda y tolerante de la mujer. Ella habrá de ser la que reeduque sentimentalmente al hombre, tan apremiado por las ganas de recuperar a un ex amor, responsable en gran parte del síntoma, como por las propias debilidades de comportamiento. No es poco mérito el De Russell saber dar a su trabajo forma de caos ordenado, y además es una película donde nada malo sucede, donde las cosas dolorosas, que las hay y son naturalmente capaces de dejar un sabor acre en la boca, nunca son verdaderamente dolorosas gracias a la virtuosa inclusión de humor inteligente. Eso es poner blanco sobre negro, es capitanear al ritmo de la emoción del darse dando. " El lado luminoso de la vida " es la gran película chiquita del año, y sabe moverse a lo ancho y a lo largo hasta con la sabiduría en la elección de los secundarios, que incluyen a un De Niro creíble como hacía tiempo no veía. Y nosotros, agradecidos.  L. C.         

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lunes, 4 de febrero de 2013

Blackexploitation...

          DJANGO UNCHAINED         por Leo Chubelich

A esta altura hablar de la " legitimidad " de Tarantino ( cualquier cosa que ello sea ) es un expediente de cosa juzgada; también de los supuestos " pecados " cinematográficos que le atañen al director de Kill Bill: que es un practicante del " sampling ", que roba de un cine poco visto o escasamente referido, y así podríamos seguir ad aeternum puntualizando y discutiendo giladas. Como sea, el esteticismo del espectáculo y el regodeo en las citas de la cultura popular sostiene a las películas de Tarantino, y obliga a sus detractores a hablar desde un punto de vista que podría estimarse anacrónico. Mientras tanto, Quentin, tragando y escupiendo géneros, sigue pa' lante, reescribiendo la Historia ( como ocurría con el apoteósico final de Bastardos sin Gloria ) o emprendiéndola con este " homenaje y / o parodia " al Western Spaghetti. Y digo " homenaje y / o parodia " así, entre comillas, porque Dyango Unchained poco o nada tiene que ver con su predecesora dirigida por Sergio Corbucci y estelarizada por Franco Nero. Para ser honestos, de aquélla sólo quedan el leit motiv musical de nuestro Luisito Bacalov y la textura fotográfica deliberadamente envejecida y emulsionada para significar el paso del tiempo. Así las cosas, estamos en presencia de una apuesta distinta, empezando por su protagonista, un esclavo negro, que dos años antes de la Guerra de Secesión, es liberado de su condición por un cazarecompensas alemán, que a cambio de información fundamental acerca del paradero de tres fugitivos de la justicia, se convertirá en su mentor, enseñándole el trabajo sucio y acompañándolo, con rumbo al Sur profundo y esclavista de la América salvaje, en la difícil misión de rescatar a Broomhilda, la amada de Dyango en manos de un terrateniente algodonero, villano glamoroso y siniestro encarnado por el gran Leonardo Di Caprio. Dyango Unchained es un Western endiablado, feroz, donde la corporalidad brutal y lavelocidad de sus protagonistas, la violencia y la galería variopinta de sus criaturas son para Tarantino el detonador perfecto para la saturación de los materiales del cine. Una vez más, la forma ES el contenido, y en este punto Dyango se acerca silenciosa y pudorosamente al cine experimental. Es verdad que por momentos hay una comicidad ñoña ( los diálogos disparatados y atolondrados de la pandilla KKK de Don Johnson dan un poco de vergüenza ajena ), en la que el director, quizás culpógeno de tensar al máximo las miserias esclavistas del Sur, prefiere guarecerse para ablandar el peso de tanta carnicería ( o don Harvey Weinstein le haya dado un corporativo tironcito de orejas ), pero cuando pulsa los resortes de su cine renegrido, malicioso, de diálogos impensados para cualquier cineasta promedio ( la repugnante alocución de Di Caprio acerca de las distinciones entre el cráneo de un hombre blanco y el de un hombre negro harían sonrojar al mismísimo Lombroso ), la película gana alturas impredecibles.

Dyango Unchained incorpora una nota revolucionaria en su historia: mientras las demás películas que han tocado el pasado esclavista de los EEUU lo han hecho en el marco de ese punto de quiebre histórico/ político/ cultural que fue la conflagración secesionista entre Norte y Sur, el trabajo de Tarantino pone a su héroe justiciero, vengador de cuanto negro anónimo haya sido sometido a la flagrante obliteración genocida de esos años, en el centro de la escena, refundando ( otra vez ) la Historia de un país que nunca se atrevió, ideológica y cinematográficamente, a ir muy lejos en el tratamiento de sus miserias afligentes internas. Tarantino, muy a pesar de la crítica elitista, sigue haciendo historia ( aunque sea así, con " h " minúscula ). L. C.

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sábado, 2 de febrero de 2013

EL CRIMEN IMPERFECTO

         
TESIS SOBRE UN HOMICIDIO       por Leo Chubelich    

En una escena clave de " Tesis sobre un homicidio ", su protagonista, un afamadísimo profesor de Derecho Penal, desparrama sobre el piso de su departamento su biblioteca entera en busca de un objeto personal, una daga cortapapeles, cuya ausencia pone en evidencia que su hogar ha sido violentado. un maremágnum de papeles, el disloque del orden, que denota que Roberto Bermúdez ha empezado a vivir horas desesperadas. La escena remite a " Blow Out ", uno de los mejores exponentes del cine ítaloamericano de principios de los '80, película en la cual un sonidista, acuciado por motivos semejantes, procedía a desenrollar cada una de sus cintas de audio. En ambas películas, la paranoia es el motor de las conductas autodestructivas y el estado mental inevitable al que han llegado sus protagonistas, hombres que creen ver algo, una rebaba o borde romo, detalles de la significancia de un crimen, y lo que es aun peor, la percepción tozuda de la captación de ese " algo " que los demás no pueden apreciar. Más adelante, el mismo protagonista seguirá a su principal sospechoso por los pasillos del Malba. Arte en formato de espejos deformantes de geometrías extrañas y azogadas le permitirán guarecerse en pos de no ser detectado por su presa. La escena ahora es tributaria de " Vestida para matar ", otro hitazo de cine negro de los '80. Tanto " Blow Out " como " Vestida para matar " son películas de Brian De Palma. Hernán Goldfrid había dado sus primeros pasos como director con una película notable llamada " Música en espera ", y lo que hacía de aquella comedia una pequeña gran obra maestra era esa simplicidad para jugar con los géneros e incorporarlos al formato de los enredos propio de la comedia: la ludopatía del juego intertextual con los autores canónicos del cine clásico. En " Tesis sobre un homicidio " presenta a Roberto Bermúdez, un Abogado retirado y profesor reputado de la Facultad de Derecho, que tiene a su cargo un seminario de posgrado. Bermúdez es inteligente, exigente con el alumnado y ciertamente suficiente en su discursiva sin medias tintas acerca de qué es aquello que se precisa para ser un buen abogado y romper el molde. Como exponente de esa generación que orilla los cincuenta pirulos, hay por ahí un matrimonio frustrado del cual no sabe cómo deshacerse, hábitos nocturnos con cierta inclinación a la bebida, y una visión desencantada de la vida que lo lleva a transitar el hedonismo de levantarse a una alumna sin miramientos para tener sexo ocasional. Bermúdez es el núcleo duro del pathos masculino: su desamparo, su ternura, su intemperie, su crueldad, su infantil egocentrismo, y su vida, sin aparentes sobresaltos y con prestigio bien ganado, parece discurrir sin mayores sobresaltos, hasta que llega para cursar con él su seminario de posgrado Gonzalo, el hijo de un viejo amigo suyo ( Alberto Ammann, ganador de un Goya por el drama carcelario Celda 211 ). Gonzalo es inteligente, refinado, propenso a la disensión bien argumentada, tal vez una versión juvenil de Bermúdez, al que dice admirar profundamente de los años en que solían verse con cierta frecuencia. Una noche, una chica aparece brutalmente muerta - tras haber sido violada con particular sadismo - en el estacionamiento de la facultad, justo debajo de la ventana donde Bermúdez dicta sus clases. Algunos indicios de la escena del crimen hacen pensar al profesor que el asesino no podría ser otro que Gonzalo, iniciándose entre ambos hombres una suerte de partida de ajedrez intelectual, en la que está en juego la teoría del derecho, abonada por Bermúdez, de que no hay crímenes perfectos y la brillantez del alumno para erigirse en Némesis de su mentor, ocultando la trama. Algo así como el famoso caso de Leopold y Loeb, cuyo afán de probar en el mecanismo fáctico que el crimen perfecto no constituía una empresa imposible, recreó el gran Hitchcock en " La soga. "
 
Borges, en referencia a la novela policial, dijo alguna vez que la eficacia operativa del detective a cargo de la resolución del caso no debe privar al escritor de concederle al lector alguna anomalía que le permita equiparar al investigador. Anomalías en " Tesis sobre un homicidio " hay varias; y no sólo sobre el final. La información contextual, ese tesoro preciado al que aludía ( otra vez ) Hitchcock, y que debía estar presente y dosificado en los primeros minutos del metraje, aquí es un expediente desaprovechado por la tendencia de Goldfrid al subrayado constante y la sobrecarga. El otro problema de la película estriba en los personajes secundarios, que no tienen espacio para el desarrollo y los mínimos ropajes de carnadura. Si bien es cierto que al gran Arturo Puig le alcanzan cinco minutos para robarse el botín y hacernos creer que estuvo allí desde siempre, " Tesis sobre un homicidio " es una película que se apoya casi exclusivamente sobre sus dos protagonistas, trebejos del ajedrez intectual de tesis y demostración. Para cuando se incorpora a la historia la hermana de la chica asesinada, elemento que potencia el relato con esa lógica de tercero perjudicado que involucra emocionalmente a ambos protagonistas y es emblemática de la novela policial, " Tesis... " es la pulseada entre Darín/ Ammann, hecho que no puede disolver la insufrible Calu Rivero, tan torpemente afectada en sus crispaciones epidérmicas como empeñada constantemente en hacernos creer cuán mala intérprete puede ser. El policial, querido Goldfrid, necesita de mujeres fatales, capaces de prendernos fuego en la oscuridad de cualquier cine, o al menos lo suficientemente capaces de hacernos tragar circunstancialmente la píldora ( algo que ya ocurría con " La señal ", protagonizada y dirigida por Darín, con la insulsa Julieta Díaz ). Calu es una chica cool, es también la supuesta novia argenta del cariacontecido Sean Penn, y seguramente ha de tener buena presencia en las comedias-molde de la Pol-Ka de don Suar. Los veinte minutos finales de la película de Golfrid, jugados con la puesta en escena de esa experiencia inmersiva de los espectáculos del colectivo Fuerza Bruta, me hicieron pensar en De Palma. La película que hubiera hecho el loco Brian, señores! L. C.

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martes, 25 de diciembre de 2012

ROCKY MALANDRA

DIABLO

Es curiosa la historia del bizarrismo en nuestro país. Se cree y se celebra, a mi entender erróneamente, a ese adefesio llamado " Esperando la carroza " como si se tratase de la cumbre del cine bizarro. Una colección de situaciones pintorescas, pésimamente impostadas, con más tristeza que felicidad ( hay motivos para creer, a raíz del suceso atemporal de la película de Alejandro Doria, que el argentino es un ser morboso y atravesado por todos los vicios mal paridos del segregacionismo fascistoide ). Afortunadamente, los muchachos de Farsa Producciones vinieron a poner las cosas en su lugar ( de sólo ver cualquier fotograma de la saga Plaga Zombie, uno entiende de qué va la cosa ). Ahora llega " Diablo ", de Nicanor Loreti, que narra las peripecias de un boxeador retirado ( el magnífico Juan Palomino, con sendos tatuajes de Perón y Evita en los pectorales ) que, por culpa de la súbita aparición de un primo que anda en " la pesada " ( Sergio Boris ), se ve enredado en una pesadilla de gore, sangre y muerte. " Diablo " es puro Grindhouse, al estilo Robert Rodríguez, con fuerte filiación en esos exponentes ásperos de la década del setenta que nunca recibieron la anuencia de la prensa pacata, pero que nos hacían gozar como marranos ( si hasta incluye en su presentación el año de origen, mezclado en esa tipografía pixelada con ínfulas de subestándar afectado por las imperfecciones y el tiempo ), y una batería notable de ideas de puesta en escena con un gran conocimiento de los materiales que hacen a este tipo de cine.
" Diablo " triunfa en su galería variopinta de personajes freakies, sus diálogos graciosos y pasados de rosca, y la brillante utilización del espacio ( la película está filmada en una casa del conurbano y esa es una decisión-proeza que no la afecta en lo más mínimo ). Loreti lleva a su película por el andarivel de la exageración, en un sentido único y en un viaje a ninguna parte, sumando exponencialmente situaciones grotescas y fauna desopilante a la estructura de la película; también elimina las sobreexplicaciones ( la subtrama del personaje de D' Elía y el trasplante está expuesta con mínimo rigor y al servicio de los acontecimientos que precipitan el film a los terrenos del desvarío ). Loreti incendia cabezas con diálogos ungidos en aceite caliente, elucubrados desde la trincheras de la oralidad plebeya. Y al apostar fuerte al desfile repugnante pero irresistible y malicioso de sus criaturas, hace de los mínimos esbozos del guión una tertulia fiestera que deseamos no finalice nunca, y todo dentro de las dimensiones reducidas de un puñado de cuartos que jamás muestran signos de agotamiento. Párrafo aparte para el comando parapolicial liderado por un clon anabolizado de Sly Stallone, y, claro está, el tiroteo del último tramo del metraje, prodigio de puesta en escena, suciedad y efectos ópticos de electricidad en ralenti. " Diablo " es diversión puesta al servicio de la ingesta de fuego y el esputo de llamaradas.


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Cesar, un portero que te quiere bien

 MIENTRAS DUERMES

En los últimos años, el terror abandonó su mirada clásica y voyeurística ( originada y con anclaje en la cinefilia adicta al género ) para inclinarse a registrar a un voyeur impulsado por la técnica y la cámara de video. Lo citado pasaba en las Rec 1 y Rec 2, película de la dupla Paco Plaza - Jaume Balagueró. Allí, la cámara, a través de la modalidad de subjetiva, era una protagonista invasiva y perversa ( recurso que fue utilizado hasta la saciedad y la coronación del hartazgo por Romero y cuanto mercachifle de franquicias haya alumbrado el Hollywood del miedito de los últimos cinco años ). Ahora, después de haber rechazado codirigir Rec 3 con su compinche de marras, Paco Plaza, Balagueró se corta solo, y vuelve a esos exponentes de suspenso que le salen medianamente bien. El resultado es " Mientras duermes ", exponente de suspenso vertical, y es la historia de César, un portero abyecto que disfruta arruinándole la existencia a los habitantes de un condominio acomodado de un barrio no menos acomodado de Barcelona. Particularmente, la de la chica bonita y aparentemente feliz del consorcio, que como es de suponer no registra al encargado más allá de la formalidad del trato cotidiano. El tipo es un infeliz sórdido, solitario y carente de amigos, que busca afanosamente hacer daño con disimulo y solapadamente, cuestión de incorporar al mayor número de condóminos a su fe retorcida. Sólo visita a su madre comatosa en un nosocomio, a quien somete al confesional regular de sus astracanadas. Habrá otros problemas para César, claro está, en el despliegue flagrante de la invasión a la privacidad: la actividad de una niña que vigila los movimientos del portero y que asegura conocer cada una de sus maquinaciones, en especial, cuando decide acechar ( y mucho más ) bajo la cama de Clara. Balagueró trabaja bien a sus personajes y a los espacios, buscando alternativas que nunca agobien la puesta en escena, y hay que decir que en estos aspectos sale airoso, pero definitivamente sucumbe ante el verosímil. Veamos, ¿ puede alguien esconderse debajo de una cama todas las noches y no ser advertido ? Y eso por no mencionar otras decisiones argumentales, tan o más reñidas con ese expediente denominado verosimilitud, que convendrá no aspectar aquí para no develar puntos neurálgicos de la película.
" Mientras duermes " acumula algunos méritos relacionados con su protagonista, cortesía de ese animal de cine llamado Luis Tosar, y la construcción de uno de los finales más perversos y cruentos que recuerde en años. Es indisimulable que a Balagueró le gusta mucho " El inquilino " de Roman Polanski, influencia que resalta en el manejo de los espacios cerrados y oscuros de vestíbulos, ascensores y climas nocturnales que se acumulan en la historia. También hay que decir que cada uno de los actos desviados de César instila en el espectador una fascinación morbosa, que garantiza la atención hasta la nueva arremetida nerviosa de cada travesura en cuestión, algo que Balagueró sabe como escamotear con oficio hasta el desenlace. Desafortunadamente, los tramos finales se acomodan a una subtrama policial, débil, desdibujada. " Mientras duermes " plasma, sin lugar a dudas, a uno de los personajes más revulsivos que haya parido la historia del cine. Un verdadero hijo de puta a considerar. No es poco.


 
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martes, 30 de octubre de 2012

SPIDER-BOY

LA ARAÑA VAMPIRO

A propósito del estreno de " Los paranoicos ", la ópera prima de Gabriel Medina, Javier Porta Fouz escribía lo siguiente en las gacetillas de prensa correspondientes al BAFICI 2008 " Luciano Gauna es un payaso. Bueno, en realidad anima fiestas infantiles para ganar algo de dinero. Y está ( vive ) preocupado. Teme algún contagio. Y hace mucho que está escribiendo ( o más bien no está escribiendo ) un guión. Es alguien a punto de estallar, o a punto de no arrancar nunca. Y llega su amigo Manuel desde España. Manuel es un ' ganador ' global y Luciano es un compendio de imposibilidades. Y aparece Sofía, la novia de Manuel. Con una narrativa briosa y un clasicismo que porta con orgullo marcas de géneros bien aprendidas, Gabriel Medina debuta nada menos que con una comedia. Una que tiene algo de romántica, algo de nocturna, algo de coming of age, algo de manifiesto contra el vacío y la desidia y algo de reflexión sobre ciertas ficciones argentinas. Y un protagonista inolvidable, ubicado y nombrado con precisión en un relato que le permite enfrentarse a la euforia y la velocidad y al vértigo de tomar decisiones. " Las maravillosas palabras del crítico Porta Fouz ilustran con claridad meridiana de qué iba esa primera película y sirven también para cartografiar y celebrar la presencia de " La araña vampiro ", segundo trabajo de Medina, en las carteleras locales. Definitivamente, retificación, confirmación y consagración de todo lo bueno de " Los paranoicos. "
Martín Piroyansky es Jerónimo, un joven de ciudad que llega a un paisaje agreste en compañía de su padre ( Alejandro Awada ) para rehabilitarse de algo que no está claro ( clínicamente podría ser fobia, panic attack u otras yerbas categorizadas por las mentes psicoanalíticas ), pero requiere de medicación. Jerónimo está desligado, asustadizo, alejado de ese entorno que produce extrañamiento, monotonía y subleva sus miedos. Es un bicho urbano, extranjero en tierra extraña, que sólo halla consuelo en su laptop. En el contexto de ese lugar y de una cabaña que ocupa con su padre, hay dos presencias femeninas: la de su madre, representada por una voz en off prácticamente inaudible en el teléfono, y que parece representar la dualidad preocupación / tensión ( alguna conversación con el padre parece sugerir que la relación no marcha del todo bien entre ellos ); y la de Camila, una lugareña sugerente, inquietante, que interpela al joven con su presencia pregnante de misterio. Hay también otra presencia que podríamos calificar de femenina, la de la araña vampiro del título, que tras picar el antebrazo del joven lo habrá de llevar, en busca de un antídoto, por páramos apocalípticos, gentileza de La Cumbrecita y mezcla de Western, Terror, realismo mágico y locura. Y todo ello habrá de ocurrir con la inestimable colaboración de un guía llamado Ruiz, un descastado mezcla de marginal, delirante místico y portavoz de la consciencia a-cultural, que representa la ambigüedad suscitada entre la credibilidad de la búsqueda y los estados de conciencia alterados. Puede confiarse en un borracho y corroborador de mitologías para emprender semejante viaje ? Medina no se anda con chiquitas para con Jerónimo: para evitar la muerte, el antídoto debe ser una nueva picadura de una araña de la misma especie. " La araña vampiro " es un viaje de autodescubrimiento y transformación a puro clasicismo y conciencia simbólica. Una road movie sintetizada en el sobreimpreso inicial que alude a Jack Kerouac ( Ve a la montaña/ elige un guía/ baja de la montaña/ regresa a la ciudad ) y que opera como agente rector de la batalla que habrá de librar Jerónimo; batalla por la vida y batalla contra sí mismo, zona de coexistencia entre lo mental y la acción, entre el sometimiento apático o el movimiento aunado al cambio. Para ello, y de acuerdo a lo que sucedía en " Los paranoicos ", la inclusión de la mujer en ese universo crítico habrá de representar un rol dominante a través de la aparición de Ailín Salas; y nunca mejor utilizado el vocablo " aparición " para describir a la chica que recibe a padre e hijo al comienzo de la película. Existe realmente el personaje de Ailín Salas o es un espectro ? Tal vez un Doppelgänger o fenómeno de la bilocación como parece atestiguar ese plano en que Jerónimo mira a través de un vidrio y allí se corporiza la presencia de la joven, creando la ilusión de reflejo ? Lo cierto es que la presencia femenina, así como sucedía en " Los paranoicos ", indica la salvación o un conocimiento preeminente, así como también el lugar de donde partir. Es gracias a su interferencia que Jerónimo habrá de adentrarse en el periplo, jugándosela en una visionaria patriada dictada por la clarividencia. Salas infunde respeto y temor reverencial, como aquél que infundían los sacerdotes tribales, porque es la que indica el camino a tomar como iniciadora del rito/ purificación.
Si en " Los paranoicos " la geografía estaba bien definida por la ciudad de Buenos Aires ( los personajes habitaban o transitaban lugares que los definían ), en " La araña vampiro " asistimos a paisajes imposibles, en el límite mismo de realidad fuera de sus goznes que implica dar prevalencia al mito sobre la ciencia. Medina filma quebradas ásperas, cuevas abiertas como llagas en la roca y fuegos restallantes en mitad de la noche constelada como si fuera baqueano de semejantes locaciones. En esa línea fronteriza entre el sueño y la vigilia, entre el terror que se desprende de la utilización de los espacios abiertos, se abre paso con seguridad y serenidad " La araña vampiro. " Llegar al final del recorrido tendrá ecos de final y renacimiento para Jerónimo. Viaje iniciático en el que debe perderse algo para resignificarse, templarse y forjarse como un arma y abandonar lo conocido. Como Gauna, como Medina mismo abandonando el límite preciso y conocido de la ciudad. Bienvenida incomodidad. L. C.

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Enlace de Sebastian perillo

lunes, 29 de octubre de 2012

YA NO ES CASUALIDAD...

ARGO

A esta altura hay que decirlo sin hesitar: Ben Affleck es la comprobación de un cineasta. Y uno muy bueno, si juzgamos que los recientes resultados positivos de su filmografía, impregnada de elegante clasicismo y gran habilidad para el pulso narrativo, están presentes en " Argo ", su tercer trabajo como actor y director. " Argo " es la historia de tres imposturas: la revolución islámica iraní, los medios de producción y distribución de esa factoría-picadora de carne llamada Hollywood y la política exterior norteamericana representada por la intervención de la Agencia Central de Inteligencia en cuanto conflicto de intereses haya asolado el planeta en los últimos sesenta años. " Argo " es asimismo tensión y nervio, personajes paridos a pura profundidad, un notable y puntilloso ejercicio de reconstrucción de época ( el año 1979 de la administración Carter y del advenimiento en el poder de ese monje negro llamado Ayatollah Komeini ) y la sensación de que el espíritu de Clint Eastwood, otro ferviente clasicista, sobrevuela esta película. Hay clima de Western ( la idea del héroe solitario, su heroísmo sacrificial, su desaparición entre bastidores y la difícil inclusión social ) en ese Medio Oriente convulsionado y azotado por injusticias y postergaciones y mucho, pero mucho Amor por el cine. L. C.

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jueves, 6 de septiembre de 2012

PARA VER EN CASA

PROYECTO X
 
Una simpática comedia adolescente, solamente para ese público específico. "Proyecto X" en sus primeros 2o minutos es bastante aburrida y ordinaria, principalmente por ese estilo de falso decumental que comenzó con "El proyecto Blairwitch" y que hoy en dia ya no engaña a nadie, aunque después de ese tramo mejora un poco sin llegar a ser una gran cinta. Una historia mas que trillada de lo que parece ser la mas grande obsesión de los adolescentes Norteamericanos: Una fiesta privada con alcohol, mujeres desnudas y drogas. Si bien por ahi se dice que esta basada en hechos reales, me parece que han sido exagerados al momento de contar la historia. Es entretenida, principalmente al final de la película en el momento en que la acción se apodera de la historia. Si tienen menos de 30 años pueden verla tranquilos ya que la van a disfrutar mucho, mas allá de lo básico de la historia: Una fiesta que prometía ser tranquila se sale de control y toma proporciones épicas.
Para los que tuvieron la oportunidad de verla y la han disfrutado, la buena noticia es que la secuela no tarda en llegar, se estaría estrenando a mediados de 2014.
En las críticas de esta película van a encontrar a aquellos que la defenestran y otros que la aclaman; yo me quedo en el medio. M.N.

Elenco:
Thomas Mann, Oliver Cooper, Jonathan Daniel Brown, Kirby Bliss Blanton, Madison Patrello.

Director:
Nima Nourizadeh

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lunes, 3 de septiembre de 2012

MEDIO TORNILLO

            LOS 3 CHIFLADOS (THE THEEE STOOGES)        Por Leo Chubelich


Antes de que termine Los tres chiflados de los hermanos Farrelly, dos ursos, mezcla de Ryan Gosling con modelos de protector solar y que aducen ser los hermanos directores, alertan a los niños sobre los peligros de actuar como los lunáticos del film. Una sobreexplicación ridícula que, disfrazada de chanza, procura salir con elegancia del absurdo didáctico de que golpes, piquetes y correctivos con objetos contundentes son de mentira y a los efectos de la ficción con utilería. Cómo habrán cambiado los tiempos para incluir semejante coda! Película sí, juicios no: y la primera prueba irrefutable de que estamos en el miedoso y conservador siglo XXI.
Los hnos. Farrelly siempre se caracterizaron por dar protagonismo a personajes con discapacidades. La incorrección política no hacía más que validar a los freaks frente al mundo dejándonos a nosotros, los espectadores aparentemente " normales ", como los verdaderos freaks. Un mecanismo de inversión que tenía la sutileza de un dromedario en un bazar pero que era en extremo divertido.¿ No era acaso " Tonto y retonto" una relectura made in Farrelly deLos tres chiflados ? Sin embargo, la comedia americana ha recorrido un largo camino desde Judd Apatow para acá y ya no es posible el regodeo exclusivo en la memez, la estupidez " larger than life " para motorizar todo el humor, todo el diseño, todas las acciones, y de paso mostrarnos el estado de absurdo del mundo.
La versión 2012 de Moe, Larry y Curly reproduce el mismo musical inicial, igual estructura episódica, idéntica gráfica y tono desquiciado. Está todo; y tres protagonistas que son la mímesis perfecta de los originales ( tanto es así que aterra ver el catálogo de gestualidades y mohínes ). ¿ Es efectivo un humor que se volvió bronce hace cincuenta años ? La respuesta es si y no. En Los tres chiflados hay un orfanato católico y una batería de chistes cuyo blanco predilecto son los huérfanos ( malicia marca registrada de los Farrelly ), una monja llamada Mary Mengele ( Larry David vestido de mujer y más malhumorado que nunca ) que es la pesadilla de la institución, la amenaza de clausura del establecimiento a causa de sus dificultades económicas y abundante humor slapstick, conforme al modelo original, una vez que los orates salen al mundo real dispuestos a recolectar los 830.000 dólares para el salvataje del internado. ¿ Alcanza con lo mencionado ? No, porque el humor incorrecto y de demolición de los hnos. nunca llega a despegar del todo, afectado por un contrapeso que se aloja en el núcleo canónico de la ingenuidad de la serie original. Y porque Los tres chiflados siempre fueron estupendos en pequeñas dosis ( recordemos que cada episodio tenía una duración de 18 minutos ). Noventa minutos independizados de esa concisión pueden resultar una eternidad, aunque se agradece el hallazgo de considerar el elenco del reality Jersey Shore como los hijos bobos de Moe, Larry y Curly. Los tres chiflados es una declaración de amor hacia los míticos comediantes, puro homenaje hecho producto, y está bien. Me dirán ustedes, ¿ qué es lo que falta ? Pues, los hermanos Moe y Curly Howard, y su amigo Larry Fine. Nada más y nada menos. L.C.

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jueves, 23 de agosto de 2012

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN

Por Leo Chubelich       
Cuál es uno de los pocos tabúes modernos que parecen sobrevivir en un contexto ya no muy afecto a los mismos? La maternidad. Hoy, la mujer puede no elegir ser madre, suscitando en algunos desconfianza ante semejante alternativa; ni hablar de pensar o sugerir que la maternidad, en su raigambre cultural, pueda presentar un costado siniestro, oscuro. En ese sentido, "Tenemos que hablar de Kevin" searriesga al construir una situación de discordia entre madre e hijo, sin incluir ningún señalamiento moral en la ecuación. La película de Lynne Ramsay (que resurge en la dirección a casi una década de la perturbadora "El viaje de Morvern") plantea el embarazo de Eva (nombre por demás sugerente), calidad de gestante no deseada ni verbalizada por su protagonista aunque explicitada por el film, y el posterior alumbramiento de Kevin, personificación de todos los miedos de una madre; indiferente y cruel, es un psicópata, y esta condición se hace visible en las distintas etapas que retrata Ramsay y que van de la infancia a la adolescencia.
Lo más importante de una película, se supone, es su puesta en escena. Y no existe otro género que refleje mejor la importancia del aspecto visual de un film que el terror. "Tenemos que hablar de Kevin" es una película de terror, y se justifica esta mirada en el extraordinario uso del fuera de campo que hace que lo que se cuenta vaya y venga en el tiempo, entre el presente de una Eva destruida y


los saltos al pasado, fragmentarios y aparentemente desprolijos, que construyen el vínculo a pura prepotencia de montaje. "Tenemos que hablar de Kevin" se convierte así en uno de los trabajos cinematográficos más inquietantes de los últimos tiempos por el uso de los encuadres hipercalculados y una notable utilización cromática, con enclave en el color rojo shocking para la metaforización y motorización del cuento de terror.
Lo que más impresiona de esta obra de Lynne Ramsay es el hecho de que esa construcción compleja llamada Kevin no obedece a ningún mal atávico ni al intervencionismo de elementos sobrenaturales que sindique que el chico es la encarnación misma de lucifer. "Tenemos que hablar de Kevin" desafía a sus espectadores no sólo a asustarse, sino a pasarla mal, a sufrir con lo que se está viendo, y con el agravante de que muchas de las preguntas que uno se hace durante el visionado no obtienen respuestas que nos brinden el alivio de la normalización. Nada peor que las respuestas que quedan flotando en el aire para nuestras mentes acostumbradas a la racionalización. L.C.
 
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miércoles, 22 de agosto de 2012

EL CUERVO (THE RAVEN)

   Por Leo Chubelich   


Si el planteo parece original, en realidad no lo es (en el pasado ya se hicieron entrecruzamientos similares de los cuáles, por caso, me viene a la memoria "El joven Sherlock Holmes"), y en lo demás, todo se reduce a las porfías de una investigación elemental, que se agota muy rápidamente en la repetición de los lugares comunes del universo Poe, y que trabaja muy escasamente en las aristas de ...
personalidad de su personaje-estrella. Quedan el diseño de una Baltimore oscura, en la que parece haber rezagos de la estética habitual de Tim Burton, y la dignidad actoral de John Cusack, que reconfirma lo que decían los historiadores acerca de la figura del creador de "El extraño caso del señor Waldemar": era tan buen comediante como escritor aficionado a cuestiones oscuras. Es en el aplomo, la seducción y el esplendor melancólico de Cusack donde está la película que pudo haber sido y no fue.
James Mc Teigue inició su carrera cinematográfica con la brillante adaptación de la novela gráfica "V de venganza", a la cual le siguió una vana relectura, en clave gore, de la mitología del ninja, y que sólo ofreció lugar para la nostalgia con la inclusión del legendario Sho Kosugi. Y cuando creíamos que la agenda de este director apadrinado por los hnos. Wachovsky llegaba irremisiblemente a su...

fin, Mc Teigue se despacha con "El cuervo", curiosa adaptación de ciertos rasgos constitutivos de la vida del escritor Edgar Allan Poe. No, no es un biopic, sino un experimento cruza entre " Seven " y la época victoriana. En " El cuervo ", la policía anda tras la pista de un asesino serial cuyos crímenes se basan en la obra del escritor, lo cual motiva la conformación de un equipo integrado por un joven inspector y el mismísimo Poe para la resolución de los mismos. L.C.
 
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martes, 21 de agosto de 2012

DIVAN NO, SILLON SI

   UN METODO PELIGROSO (A DANGEROUS METHOD)   Por Leo Chubelich

En David Cronenberg lo monstruoso siempre está adentro. Las abominaciones, lo viscoso, lo amorfo, es la materia dominante de las interioridades; y Cronenberg, con su conceptualismo quirúrgico, nos ha enseñado que el arte del sobrecogimiento metafísico yace en el interior y nunca debe buscarse por fuera. Ahora, el cineasta canadiense hace de la palabra un nuevo monstruo y del síntoma una nueva deformidad. Las palabras se repiten, se piensan, se critican. Las palabras son acciones, son políticas y son política, son determinantes. Y no se discuten sólo las ideas sino, y sobre todo, la forma que éstas adoptan en el lenguaje. "Un método peligroso", la última película de David Cronenberg, busca contar la reyerta ideológica entre dos popes del psicoanálisis (Sigmund Freud y Carl Jung, autoridad máxima y alumno descarriad) que sobrevendría en la ruptura del movimiento, allá a principios del siglo XX. A esa disensión científica (el rígido pragmatismo de Freud y su convicción de que todos los problemas tenían su origen en la sexualidad vs. la incorporación de terapias alternativas con fuerte anclaje en la metafísica por parte de Jung), el film suma otra capa dramática: el avatar íntimo que se gesta entre Freud, Jung y la paciente y posterior amante de este último: Sabina Spielrein.
Con los citados elementos, David Cronenberg hace una película fascinante, clásica, con una notable y orgánica utilización de la dualidad plano/ contraplano, y en la cual el triángulo antes citado (los extraordinarios Viggo Mortensen, Michael Fassbender y Keira Knightey) despliega una violencia cívica irresistible para tensar los límites de ese objeto de deseo ahistórico y demasiado cronenbergiano: la mente humana. Hay una curiosidad en una escena de los tramos finales en la que Freud le recomienda a Sabina Spielrein no vincularse con arios, destacando que al fin y al cabo ellos son judíos y evidenciando un inédito caso de discriminación inversa que anticipa lo que habría de suceder durante la Segunda Guerra Mundial. El director canadiense encuentra así en un film modal, austero en lo formal y de época, a un nuevo engendro terrorífico: el inconsciente. L.C.
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sábado, 18 de agosto de 2012

12 AÑOS DESPUES...

           EL VENGADOR DEL FUTURO (TOTAL RECALL)      Por Leo Chubelich

En primer lugar, Paul Verhoeven es un realizador holandés que ha sabido dotar a sus ficciones de un cariz marcadamente político. Verhoeven siempre hizo películas violentas, pero la incidencia de esa violencia ha sido superada largamente por una metafórica política intensa. En su " El vengador del futuro ", basada en un relato del maestro de la ciencia ficción Philip Dick, había un subtexto fundamental: que la realidad podía ser un producto de la manipulación política y la revolución, en ese contexto de opresión y maquinación constantes, un arma cargada de futuro. En efecto, en aquella película de principios de la década del noventa, protagonizada por un tal Arnold Schwarzenegger, había un antihéroe llamada Quaid, un laburante anónimo que acudía a una empresa de entretenimientos llamada " Rekall ", especialista en implantar recuerdos, vivencias, que le permitieran a sus clientes vivir las vidas que sólo habían soñado. Quaid quería probar las peripecias de un agente secreto, pero la prestación terminaba disparando algo dormido en su cerebro que ponía de manifiesto que en verdad era ese agente, engranaje de una sórdida y compleja trama interplanetaria. Precisamente, en esa experiencia limítrofe entre realidad y ficción, vigilia y sueño, se jugaba, a puro vértigo, su parada " El vengador del futuro - versión 90 ".

Ahora llega a los cines esta flamante remake capitaneada por Len Wiseman (responsable de la saga Underworld y la última Duro de matar) y protagonizada por Colin Farrell, que no hace más que reescribir la historia con los codos, borrando todo lo bueno de su predecesora. He leído por ahí que la tecnología actual mejoró ostensiblemente el nivel gráfico de la acción y no concuerdo. Todo está filmado...
con ese vértigo enfermo de gigantismo que desdeña la información contextual (no se advierte de dónde vienen y hacia dónde van sus protagonistas) y la canchereada CGI es tan bombástica que, en vez de privilegiar la experiencia inmersiva, termina transformando al conjunto en una berretada hi-tech, y así, amigas y amigos, más es menos, como lo demuestran los contundentes en su materialidad FX de la primera entrega. También es dable destacar que todo costado político, incluido en la obra de Verhoeven, apuntalado por la omnipresencia perturbadora de un estado militarizado, ha sido reducido a un inexpresivo Farrell dedicado a correr hacia ninguna parte, tironeado por un guión que se limita a aumentar exponencialmente las correrías de victimarios/ víctimas, y a darle a todo el asunto estética de videogame. Y como para videojuegos ya tenemos a los desarrolladores del mundo unidos, propongo cineastas para estas adaptaciones. Cineastas como Paul Verhoeven y no como Len Wiseman. L.C.
TRAILER - TOTAL RECALL (2012)
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